USEC participa en Congreso Mundial de Empresarios Cristianos en Roma
La delegación compuesta por el Presidente y la Directora Ejecutiva asistió al encuentro de UNIAPAC en la Ciudad Eterna, que contó con un discurso del Papa Francisco.
Roma fue el punto de encuentro de los empresarios cristianos de todo el mundo, reunidos en torno al XXVII Congreso Mundial de UNIAPAC (Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa), realizado entre los días 20 y 22 de octubre de 2022 y cuyo tema fue “Coraje para cambiar”.
El congreso contó con expositores provenientes de países como Portugal, Francia, Hungría, Italia, Argentina, Irlanda, México, Estados Unidos, Suiza, Polonia, Inglaterra, Alemania, Uruguay, España y Chile. Los temas abordados fueron “Economía sostenible, empleo y trabajo decente”, “Finanzas éticas y sostenibles para el Bien Común”, y “Retos y oportunidades de la transición tecnológica y la economía digital”.
El evento –el primero a nivel mundial desde el inicio de la pandemia– contó con la presencia del Papa Francisco, con quien los empresarios y ejecutivos de los cinco continentes tuvieron una audiencia privada, y el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cardenal Michael F. Czerny, SJ, que celebró la Santa Misa del viernes 21 de octubre en la Basílica de San Pedro.
La delegación chilena estuvo integrada por el Presidente y la Directora Ejecutiva de USEC, Unión Social de Empresarios Cristianos, Francisco Jiménez y María Cristina Marcet, respectivamente, el ex Presidente de USEC y UNIAPAC Internacional, Rolando Medeiros, y el secretario general de UNIAPAC Internacional, Rodrigo Whitelaw. Ellos pudieron participar de las actividades propias de UNIAPAC Latinoamericana y tuvieron una audiencia con la embajadora de Chile ante la Santa Sede, Patricia Araya Gutiérrez, con quien visitaron el mosaico en honor de la Virgen del Carmen que se expone en el Vaticano.
Papa Francisco: Sean “fermento para que el desarrollo llegue a todas las personas”
El Papa Francisco les señaló que “el tema de su Congreso plantea un gran reto para ustedes y para muchos otros en el mundo empresarial: crear una nueva economía para el bien común. No cabe duda de que nuestro mundo necesita urgentemente “una economía diferente, que haga vida y no mate, que incluya y no excluya, que humanice y no deshumanice, que cuide la creación y no la expolie””.
Además, indicó que “toda persona tiene derecho a participar en la vida económica y el deber de contribuir, según sus posibilidades, al progreso de su país y de toda la familia humana”, lo cual “es un deber de solidaridad y de justicia, pero también es la mejor manera de hacer progresar a toda la humanidad”.
En ese sentido, el Papa aseguró que “en el desempeño de vuestra profesión, vosotros, empresarios y emprendedores, estáis llamados a actuar como fermento para que el desarrollo llegue a todas las personas, pero especialmente a las más marginadas, a las más necesitadas, para que la economía contribuya siempre al crecimiento humano integral”.
Con respecto al trabajo, el Santo Padre reflexionó que “debe entenderse y respetarse como un proceso que va mucho más allá del intercambio comercial entre empresario y empleado. Ante todo, es “parte del sentido de la vida en esta tierra, un camino hacia la madurez, el desarrollo humano y la realización personal”. El trabajo “es una expresión de nuestro ser creado a imagen y semejanza de Dios, el trabajador (cf. Gn 2,3). […] Estamos llamados a trabajar desde nuestra creación”, imitando a Dios que es el primer trabajador”.
Sumarse al trabajo de la Economía de Francisco
Al cerrar su discurso, el Papa compartió con los empresarios cristianos “la “buena noticia” de que recientemente, en la ciudad de Asís, donde San Francisco y los primeros frailes abrazaron la pobreza y propusieron una nueva economía radical a los líderes económicos de su época, un millar de jóvenes economistas y empresarios razonaron sobre la creación de una nueva economía y redactaron y firmaron un Pacto para reformar el sistema económico mundial con el fin de mejorar la vida de todas las personas”, encuentro en el que jóvenes de USEC y UNIAPAC también se hicieron presentes.
“Me gustaría compartir con ustedes algunos de los puntos principales, por dos razones: en primer lugar, porque con demasiada frecuencia se excluye a los jóvenes; en segundo lugar, porque la creatividad y el pensamiento “nuevo” a menudo provienen de los jóvenes; y nosotros, como personas mayores, debemos tener el valor de detenernos y escucharles. Al igual que los jóvenes tienen que escuchar a los mayores, todos tenemos que escuchar a los jóvenes. Para una nueva economía del bien común, estos jóvenes han propuesto una “economía del Evangelio””, concluyó el Santo Padre.
