05 Jul 2013

En seminario USEC- ESE: Expertos coinciden en que el crecimiento debe ir de la mano del desarrollo integral de las personas

Con el objetivo de analizar desde una perspectiva cristiana la función de la actividad política y económica en un momento de definiciones electorales, la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC, y el ESE Business School de la Universidad de los Andes, organizaron un encuentro que contó con la especial participación como panelista del Arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzati.

“El sentido de la política y la economía según la DSI en un año de decisiones electorales”, fue el nombre del seminario organizado por USEC y ESE que contó con la participación del Arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzati; del ex candidato presidencial, Claudio Orrego; del Presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, y del empresario Pablo Bosch, moderado por Álvaro Pezoa, director Centro Empresa y Humanismo Grupo CGE, del ESE, quienes expusieron ante una audiencia conformada por representantes de la Iglesia, entre ellos el Nuncio Apostólico, Ivo Scapolo, empresarios, ejecutivos y docentes.

Tras las palabras de bienvenida de Mauricio Larraín, Director General del ESE y de José Antonio Garcés, Presidente de USEC, Monseñor Ezzati hizo un enérgico llamado a empresarios y ejecutivos a practicar un buen trato laboral, a crear puentes de diálogo con sus trabajadores y a realizar acciones para superar las brechas de desigualdad. Destacó diversos puntos, que a su juicio, son necesarios mejorar para alcanzar el progreso. “El desarrollo no es propio de ese nombre si no es integral, es decir, mucho más que la satisfacción de las necesidades materiales (…). El desarrollo integral es aquel que permite pasar de condiciones menos humanas a condiciones más humanas alcanzando a todo el hombre y a todos los hombres”, indicó.

Recordando las palabras del Papa Benedicto XVI en “Caritas in Veritate”- “ser empresario antes de tener un sentido profesional tiene un sentido humano”- el Arzobispo de Santiago expresó que es impropio que las remuneraciones sean un mecanismo de ajuste en momento de crisis económica y no lo sean en tiempo de bonanza y recordó que un contrato justo no es sólo legal sino que es el moralmente legítimo y válido. Asimismo, instó a empresarios y ejecutivos a sostener buenas relaciones laborales al interior de la empresa. “La información, la expresión honesta de razones y la búsqueda generosa de acuerdos permitirá que la empresa pueda ser una comunidad de personas”, dijo.

Por otra parte mencionó la importancia de contar con políticos que reconozcan la legítima dignidad del ser humano legislando para su desarrollo integral. “Es urgente que surjan hoy más políticos capaces de elevar la mirada, audaces para enfrentar esta nueva realidad, que busquen acuerdos para caminar por la senda del bien común y que consideren más la dimensión antropológica para el desarrollo, que la dimensión puramente económica”.

José Antonio Garcés, presidente de USEC, en tanto, destacó que el dirigente de empresa actual, además de otorgar remuneraciones justas, debe generar ambientes laborales gratos, afectuosos y espacios de confianza donde los colaboradores puedan desplegar sus habilidades y desarrollarse profesional y humanamente. “Todos deseamos para Chile el tan ansiado desarrollo. Sin embargo, es cada vez más patente que ello no se limita sólo a un progreso económico y a un bienestar material, sino que debemos orientarnos a buscar el desarrollo integral de la persona”, destacó.

 Por su parte, Claudio Orrego, también analizó desde una perspectiva cristiana el término desarrollo, aduciendo que en algún momento éste comenzó a confundirse con crecimiento. “Si no mejoramos la manera de medir el desarrollo sólo seguiremos midiendo el crecimiento”. A su juicio el desarrollo tiene que ver con la dignidad absoluta de las personas y la importancia del bien común, concepto que, según sus palabras, ha desaparecido. “El bien común no existe; hoy el bien común es mi bien particular, porque la gente defiende su metro cuadrado y no aquello que aunque implique un sacrificio personal pueda beneficiar a todos”, sentenció.

En tanto, el senador Carlos Larraín hizo un llamado a los empresarios a tener un rol activo en política. “No podemos seguir viendo cómo (la política) se desarrolla por fuera y no basta denunciar la desigualdad, sino que hay que entrar en el purgatorio de la política, para mejorar la situación del país”, señaló.

El empresario Pablo Bosch habló de la importancia de generar una cultura en la empresa, señalando que el mayor tesoro que debemos conquistar es la confianza y el compromiso entre empresa, trabajadores y todos los stakeholders. Asimismo, insistió en la necesidad actual de contar con nuevos emprendedores acorde a las características de los nuevos tiempos.

Finalmente, Álvaro Pezoa, director del Centro Empresa y Humanismo del Grupo CGE del ESE, concluyó manifestando que “si hay algo que nos propone el cristianismo, es que con nuestro trabajo en la empresa, nuestro trabajo en la política, nuestro trabajo pastoral en la jerarquía de la Iglesia y el sacerdocio, y también, modestamente, lo que aportemos los profesores y cada uno de ustedes aquí presentes, podamos hacer este mundo mejor, podamos contribuir al orden social, podamos ser dignos y dar gloria a Dios”.