22 Ago 2013

Empresarios y ejecutivos reflexionan sobre encíclica del Papa Francisco

USEC invita a preguntarse si la fe puede iluminar las distintas esferas de la actuación empresarial. Para ello convocó al sacerdote Samuel Fernández, asesor doctrinal de USEC y director de formación general de la Facultad de Teología de la U. Católica a profundizar sobre los mensajes de Lumen Fidei.

José Antonio Garcés, presidente de USEC inició el diálogo haciendo un llamado a los empresarios cristianos a la responsabilidad y desafío de ejercer un liderazgo de servicio, respondiendo a su vocación de poner a la persona y su dignidad en el centro del negocio de la empresa.

“Cuando no se integran las convicciones de fe al ámbito laboral, se cae en una gran contradicción: vivir una “vida dividida” basados en la creencia de que ambos aspectos – el empresarial y el espiritual- son incompatibles. Esta incongruencia suele impactar nuestra forma de hacer empresa, las decisiones que tomamos y los públicos con los que interactuamos”, indicó.

Por su parte, el sacerdote Samuel Fernández, asesor doctrinal de USEC encabezó un diálogo sobre Lumen Fidei, la nueva encíclica del Papa Francisco.

Expresó que no es posible dejar las convicciones de fe  circunscritas al ámbito privado, sino debe trascender a la esfera pública puesto que la fe enriquece y está vinculada al bien común.

Añadió que la razón y la fe son aspectos indisolubles y a la vez complementarios. “La fe sin razón se puede volver fanatismo y la razón sin fe no tiene la solidez que necesita”.  A su juicio, la razón no puede  aspirar  a comprender la realidad completa si no se apoya en supuestos que no son demostrables. Es por esto que se puede afirmar que tras la razón siempre hay fe. “La fe y la razón son las dos alas con que se vuela. La razón es un don de Dios tan don como la fe”, dijo.

Sobre la integración de la fe en el mundo del trabajo, el sacerdote explicó que detrás de la elección de indicadores hay decisiones éticas fundamentales.  Es posible encontrar maneras de integrar elementos que vayan humanizando la empresa, que aunque no se pueden medir, no quiere decir que no existan. “Siempre se puede buscar índices más humanos que efectivamente sean más evangélicos”.

A veces las empresas están organizadas de una forma que pareciera que la ética no tiene lugar. “Estamos siempre tomando decisiones no solo técnicas sino que éticas y éstas tienen que ver con la fe. En la medida que nos hacemos conscientes de éstas, podemos  integrarlas en los procesos internos e incorporarlas en los balances oficiales”, reflexionó.

La fe sin razón es desierta. Y la razón sin fe pierde sustento. Citando a San Agustín finalizó su exposición diciendo: “El que cree ve más”.