24 Jul 2020

Potenciar el rol social de la empresa: el desafío de los gobiernos corporativos

En el tercer Café Con del ciclo 2020 participaron el presidente del Sistema de Empresas Públicas (SEP), Ricardo de Tezanos Pinto, el empresario y director de empresas, José Antonio Garcés, y el socio del área de Asesoría en Gestión del Riesgo de Deloitte, Fernando Gaziano.

Los desafíos de los gobiernos corporativos en tiempos de crisis fue el foco del nuevo Café Con, organizado por la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC), que contó con la participación de Ricardo de Tezanos Pinto, presidente del Sistema de Empresas Públicas (SEP) y José Antonio Garcés, director de empresas, ambos ex presidentes de USEC, y Fernando Gaziano, socio del área de Asesoría en Gestión del Riesgo de Deloitte. 

En el encuentro, titulado “Gobiernos Corporativos: Visión y liderazgo en tiempos de crisis” y moderado por la directora de USEC, María Angélica Zulic, se reflexionó sobre cómo las recientes crisis exigen a las empresas un liderazgo capaz de navegar en aguas inciertas, teniendo siempre presentes la dignidad de las personas y el aporte al bien común. En esta ocasión desde tres perspectivas diferentes: la empresa privada, el mundo público y la consultoría internacional. 

El rol de la empresa privada en la crisis

José Antonio Garcés insistió a lo largo de su presentación que “las crisis son los mejores agentes de cambios” y ejemplificó con lo ocurrido en las empresas donde participa luego de la crisis social de octubre, donde temas que antes no eran prioritarios en los directorios, hoy sí lo son: “No es que el directorio no se haya preocupado de este tema. A lo mejor estaba descansando a nivel de la administración, pero hoy día el tema de las personas, el tema de quiénes trabajan con nosotros, el tema de cómo trabajan con nosotros, es prioritario”, afirmó.

El también ex presidente de USEC fue enfático en destacar el papel que juegan las empresas en la sociedad: “en las empresas privadas (…) no puedes dejar de lado el tema social. Las empresas representan lo que es la sociedad. Si tú analizas y le preguntas a tus trabajadores cuáles son sus dolores, sus miedos, sus alegrías, son exactamente los dolores, las alegrías y los miedos de la sociedad. Ahora, las empresas no son filantrópicas, el rol social que tienen que jugar es qué hacen con su comunidad, qué hacen con sus stakeholders, todos estos cambios digitales que vienen en el futuro, cómo vas a recolocar a la gente, cómo la vas a preparar para hacer un trabajo distinto. Ese es un rol muy importante, que tiene un efecto en la sociedad”, profundizó.

Posteriormente, se refirió al momento actual, señalando que “hay que aprovechar esta crisis. Es una crisis muy costosa, muy dolorosa, pero hay que sacar lo mejor de la crisis. Yo creo que la oportunidad que hemos tenido nosotros de que nos hayan remecido el piso de esta forma nos ayudó efectivamente a pensar, a replantearnos, a acercarnos a la gente. Voy a hablar a nivel de directorio, que el directorio esté más cerca de la gente, no solamente índices, sino que tenga conciencia efectivamente de que nuestra comunidad parte por la empresa, que la empresa refleja lo que es la comunidad completa; eso incluye también a los proveedores, a los clientes, a todos”.

Los desafíos de las empresas públicas

A continuación, el presidente del SEP y también ex presidente de USEC, Ricardo de Tezanos Pinto se refirió al manejo del gobierno corporativo de las empresas públicas y cuál es el rol de estas compañías. “El propósito de la empresa pública es maximizar el beneficio para la sociedad pero mediante una asignación eficiente de recursos.O sea, la empresa pública debe tener un objetivo más allá que el que normalmente persigue una empresa privada, porque ofrece servicios en los cuales se ejerce un rol social o se ejecuta alguna política pública, pero es muy importante que sean eficientes”, profundizó. “Estos dos desafíos que tienen las empresas públicas, entregar servicios que no necesariamente son rentables, pero hacerlo de manera eficiente, es lo que guía el manejo de las empresas públicas”, resaltó.

Y tras ello, puso el ejemplo de Metro que en octubre del año pasado sufrió una destrucción muy significativa de su infraestructura. “Si uno mira el desarrollo que ha tenido Metro después de eso es muy ilustrador de lo que estamos hablando. Después de esa destrucción vienen los efectos del coronavirus y Metro no puede tomar decisiones de empresa privada y cerrar la red: tiene que seguir funcionando para que se transporten todas las personas que están trabajando por mantener los hospitales, por mantener la cadena productiva, la cadena de abastecimiento, etcétera. Hoy día Metro está con un nivel de afluencia cercano al 15% en promedio, lo cual significa un esfuerzo gigante”, explicó.

Ricardo de Tezanos Pinto destacó también que la empresa ha logrado “salir adelante por los esfuerzos de las personas, a través de un directorio que ha tenido un liderazgo muy claro, ejecutivos tremendamente comprometidos, y los trabajadores, que desde el primer momento pusieron en funcionamiento el Metro después de su destrucción, y ahora han mantenido el sistema en operación, permitiendo que la ciudad tenga conectividad”.

Redefinir nuestro propósito

Fernando Gaziano, en tanto, se refirió a la importancia de “la creación de valor no sólo para el accionista sino que para todos los otros grupos de interés”. “Evidentemente hoy, con la triple crisis que estamos viviendo, Chile cambió, y estamos en medio de la incertidumbre porque todavía no visualizamos cómo será ese nuevo Chile totalmente. Hay muchas preguntas sin responder y han surgido nuevas preguntas, y hay que buscar respuestas”. 

A su juicio, una forma de hacerlo sostenible para las empresas es a través del propósito. “Es preguntarnos si estamos viviendo realmente nuestro propósito, y cuál es ese propósito que tenemos, y meterlo en todas las decisiones que tomemos. Estamos a veces tomando decisiones que no necesariamente benefician a los que viven al frente de nuestra planta, y a veces son la gente más pobre de Chile. Y tenemos que cambiar esa forma de decidir a través del propósito”, profundizó. Para generar esa empatía para con los stakeholders, el también profesor de la Escuela de Administración de la Universidad Católica (UC) propuso el concepto de confianza, “que vale la pena traerlo como un fundamento para poder construir sobre ese concepto. Y la confianza es lo que une las relaciones, y va a ayudar a las compañías, va a ayudar al Gobierno, va a ayudar a todo Chile. La confianza tiene dos elementos fundamentales: el primero es que el otro vea que tenemos sinceridad, es decir, que queremos cumplir con las promesas que estamos haciendo para poder generar esa confianza, y lo segundo es que tenemos la capacidad de cumplir esas promesas que hacemos. Eso va a generar confianza”.