20 May 2020

Flexibilidad, comunicación y liderazgo: las claves para implementar con éxito el teletrabajo

En el segundo Café Con de USEC, la profesora del ESE Business School de la Universidad de los Andes, María José Bosch, junto a la jefa de Cultura y Experiencia del Colaborador del Banco BCI, Isidora Silva, expusieron sobre los desafíos del teletrabajo en tiempos de pandemia.

La Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC) realizó este miércoles el segundo encuentro del Ciclo Café Con, titulado “Teletrabajo y COVID-19: Lecciones y Oportunidades”, donde se reflexionó sobre cómo la pandemia por coronavirus ha puesto a prueba nuestra capacidad de adaptación, generando modificaciones legales, culturales y sociales que sin duda cambiarán la forma de hacer empresa.

En la sesión, que se realizó en formato digital se abordaron estos temas desde dos miradas diferentes, pero complementarias, el mundo de la academia y la experiencia de la empresa. Para eso nuestro director, Francisco Jiménez, conversó con la directora del Centro Trabajo y Familia (CTF) del ESE Business School de la Universidad de los Andes y consejera de USEC, María José Bosch, y la jefa de Cultura y Experiencia del Colaborador del Banco BCI (empresa socia de USEC), Isidora Silva.

El teletrabajo y el desafío para la conciliación trabajo-familia

“Para muchas empresas fue la primera vez, en el fondo: fue un sumergirse en el teletrabajo sin muchos antecedentes, sin saber si todos los trabajos se podían hacer y muchas organizaciones medían la productividad o valoraban el trabajo de una persona, más por presentismo que realmente por la medición, o sea, cuántas horas yo estaba dentro de la organización y no realmente todo lo estaba haciendo”, explicó María José Bosch.

La también consejera de USEC fue enfática en destacar que el trabajo a distancia en tiempos como el que “estamos viendo ahora es muy diferente a lo que sería el teletrabajo normal. Éste es un teletrabajo de crisis, donde la persona no está sola en su casa”. 

En ese sentido, explicó que el teletrabajo en tiempo de crisis presenta un gran desafío para la conciliación trabajo-familia, ya que “provoca muchísimo más stress, nuestros horarios se ven afectados y nuestra productividad también se ve afectada”. Y aseguró que, en el contexto del trabajo a distancia, la dificultad para concentrarse aumenta al doble en los colaboradores con hijos, de un 19% a un 43%. “En el CFT hicimos el clic y vimos que las mujeres trabajaban el doble en el cuidado de personas dependientes. (…) Las mujeres se estaban llevando una carga mucho más grande que la de sus parejas”, resaltó. Por eso, señaló que “necesitamos más corresponsabilidad”, porque “la corresponsabilidad es que tanto hombres como mujeres aporten al desarrollo del hogar (…) y su rol de cuidado es igualmente importante que el de las mujeres, es súper relevante que también puedan participar”. 

También destacó que los líderes de las empresas deberían incentivar tres capacidades de los colaboradores para que se adapten adecuadamente a la experiencia del trabajo a distancia: flexibilidad, proactividad y trabajo en equipo. Al mismo tiempo, resaltó  cuatro competencias que se deben promover: comunicación, empatía, autogestión y disciplina. Por último, entregó sus recomendaciones para que las organizaciones puedan implementar el teletrabajo con éxito: 1) Tener un lugar dedicado al trabajo, 2) definir horarios y rutinas, 3) comunicación fluida al interior de la empresa, y 4) corresponsabilidad.

La experiencia de teletrabajar: el caso de BCI

A continuación, Isidora Silva contó cómo sistematizaron y masificaron el teletrabajo en el Banco BCI, detallando que la experiencia “está basada en valores, en una estrategia, en competencias corporativas, y también se alimenta de la historia y la filosofía empresarial”. “Eso ha sido el marco conceptual que ha estado detrás de todo el trabajo desde siempre, y con mucho foco ahora desde marzo en la contingencia de COVID-19. Hemos buscado una consistencia en esta postura de cara no sólo a los colaboradores y sus familias, sino que a todos los pilares de nuestra misión, que incluye a los clientes, a los proveedores, a los accionistas y a la comunidad. El foco está en los colaboradores y sus familias hoy”, resaltó.

Isidora Silva destacó la importancia de “antecedentes clave” para la implementación del teletrabajo “con éxito” en este tiempo de pandemia. “Tuvimos una experiencia previa en octubre, con la contingencia social y anticipamos una posible contingencia en abril”, explicó. A esto se sumó una preparación de más de 10 años en temas de flexibilidad laboral, “desarrollando mentalidades, hábitos, procesos, algunos habilitadores tecnológicos”, para adaptarse “más fácilmente a un trabajo no convencional o no presencial”.

“Un tercer factor que también nos ha ayudado es esta escucha sistemática”, donde se “van tomando indicadores que nos ayudan a sentir el pulso, a ver cómo está el ánimo de los colaboradores”, y así conocer sus dificultades, necesidades e inquietudes, para “ir priorizando soluciones o acciones súper teledirigidas”, indicó. La jefa de Cultura y Experiencia Colaborador del BCI también sostuvo que “el liderazgo ha sido indispensable, desde el punto de vista del rol que tienen los líderes para contener, conectar y focalizar en un contexto de incertidumbre como el que estamos viviendo. (…) Eso ha ayudado a evitar riesgos psicosociales y a que tengamos una mayor efectividad en el trabajo”.

Todo ha estado al alero de la cultura y de los valores del banco, o al menos eso hemos intentado en todas las acciones, usando los valores de Integridad, Respeto y Excelencia como validadores de cada decisión”, destacó. Dentro de ese marco, explicó que han buscado que el trabajo remoto se realice con “tres atributos claros: que sea 1) seguro, en términos de ciberseguridad; 2) saludable, tanto física como psicológicamente; y 3) efectivo y eficiente. 

Concluyó mencionando tres aprendizajes que han sacado de la crisis actual: 1) “Hemos descubierto una alta capacidad de adaptación al cambio”; 2) “Simplificamos procesos, ahora son más inclusivos, participativos y frecuentes”; y 3) “Revalorar el sentido de todo lo que hacemos”. Con todo, agregó que “quedan importantes desafíos” como “profundizar el trabajo con sentido y la conexión con los equipos”; adaptarse a la ley de teletrabajo y desconexión digital y la “transición hacia una nueva normalidad” en la que el trabajo contemple la flexibilidad como una ventaja”.

Revisa la presentación de María José Bosch