28 Nov 2020

Volver a comenzar desde el amor – P. Felipe Herrera

El inicio del tiempo de Adviento nos abre un periodo de vigilancia y de revisión de nuestras vidas, del modo en que nos desenvolvemos individualmente, pero también de cómo nos integramos y construimos la sociedad. Este momento del año litúrgico nos da la oportunidad de mirar, de evaluar, de corregir y de volver a planificar todo aquello que pueda permitirnos acoger en nuestros corazones la próxima venida de Dios. ¡Él siempre nos ofrece la posibilidad de volver a comenzar desde el amor!

Pero esa venida de Dios que celebraremos en Navidad, misterio de la fragilidad divina para el que nos prepara el Adviento, es una venida que también ocurre en lo cotidiano, y que se verificará de una vez y para siempre al final de los tiempos. De ahí que el llamado de Jesús en el Evangelio se hace urgente: “¡Estén prevenidos!”

De buenas a primeras esta afirmación del Señor podría interpretarse como una seria advertencia que induce al temor, una suerte de amenaza que busca constreñirnos a “portarnos bien” para no ser descubiertos obrando mal. Muy por el contrario, desde el amor manifestado por Dios hacia nosotros, su exhortación se comprende como un llamado urgente a purificar una vez más el uso de los dones que hemos recibido en esta vida, bienes materiales y bienes morales, de los cuales la libertad es el más grande. Como explica el evangelio de hoy, se trata de una libertad para cumplir aquella tarea asignada a cada uno, y que se ha de traducir en una contribución para adelantar el Reino de Dios a nuestra tierra: justicia, perdón, misericordia, fraternidad y una generosidad sin límites. Son estos los regalos que Jesús nos trae con su próximo nacimiento, y son los que también nosotros podemos ofrecerle a un Chile que, como todos nosotros, también necesita volver a comenzar desde el amor.