05 Ago 2020

#USECteConecta: Desconfinándonos para servir… – Juan Pablo Cerda

Juan Pablo Cerda |

Socio Fundador y Gerente General de TECO Group

Al fin podemos ir abriendo puertas y volver a pasear. Juntarnos -con cuidado- con gente que echamos de menos. Recuperar de a poco rutinas que ya son parte de nuestras vidas y nos dan alegría (ese café en la esquina…). En lo grueso, volver lentamente a hacer lo que hacíamos antes. 

No hay asunto en pretender “reinventarse”; “volver a nacer” por haber “visto la luz”. Somos quienes somos; paso a paso cada uno ha construido su valer durante su historia. Tan valiosos somos, que pudimos estar con nosotros mismos 24/7 durante semanas y llevarnos relativamente bien con ese “yo” con el que hace tiempo no compartíamos. Más allá de algunos “desencuentros” con nuestra fragilidad, nos encontramos con nuestra belleza. Templamos nuestro valer en un balde de fragilidad. Estamos bien preparados para “volver a salir”. 

“Afuera” se nos necesita seguros, con entusiasmo. Bien plantados en lo que valemos. Son tiempos duros, exigidos; pero nos hemos probado y sabemos de qué estamos hechos. Sabemos que no hay tiempo perdido y nos echamos a correr sin miedo por este campo que se nos abre, lleno de maravillas y oportunidades que quizás antes no vimos por andar cabizbajos (sí, desde antes del 18/10 que ya andábamos mirando el suelo). 

En este tiempo hemos recuperado el gozo de poner nuestro valer al servicio: sentir el deleite de la familia al probar las marraquetas que nunca pensé que podría hornear, el disfrute de juntarme con los papás por zoom luego de semanas de darles instrucciones, la cercanía con los vecinos luego de la campaña de ayuda que tanto me costó coordinar. 

Le tomamos el gusto a “realizar” lo que valemos; hemos visto cómo se hacen más “prósperas nuestras manos” para continuar la maravillosa obra creadora de “este mundo en que todos habitamos”. 

Es tiempo de tremenda oportunidad para los empresarios de reencontrarnos de manera profunda con nuestro valer: nuestra creatividad, empuje, perseverancia, habilidades, y espíritu emprendedor. De volver a atesorar nuestra actividad empresarial como “un llamado, una vocación, un papel muy noble”, y desde ahí, “descubrir nuestro lugar desde dónde aportar”. Salir a liderar empresas con “fuerza poderosa de cambio para bien”. 

El desafío es mayúsculo, profundo, de esos por los que vale vivir una vida. Debemos satisfacer altas expectativas de nuestros compatriotas que quieren ver a las empresas recuperarse, pero comprometidas de manera activa con la solución de problemas “serios, grandes y urgentes” para vivir todos en una “economía de la comunión”. 

Qué maravilloso tiempo para “salir” a liderar mi empresa: de la Mejor del Mundo a la Mejor para el Mundo