Tierra fértil que produzca fruto – Mons. Fernando Chomali
Las parábolas que relata el texto de Mateo nos dice que la semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo y nosotros una tierra fértil para que se produzcan los frutos que deja la Palabra de Dios.
Es muy hermoso y esperanzador que este proceso es lento pero real y se da sin prisa y sin pausa. Dios actúa en nosotros y en el mundo sembrando de múltiples maneras su Palabra. A veces nos cuesta reconocer esta presencia. Allí caemos en la desesperanza que tanto daño nos hace.
El Señor prometió que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos y que nadie nos va a separar de su amor. Mirar los acontecimientos de la vida –que a veces son tan difíciles- desde esta mirada de fe nos puede ayudar a leer la realidad desde Dios y no desde nuestras propias categorías. Además es una invitación a que reguemos la semilla que Dios ha puesto en cada uno de nosotros para que crezca sana y no muera.
Para ello pedirle a Dios los dones del Espíritu Santo y contemplar la Biblia pueden ser caminos que nos pueden llevar por los insospechados y maravillosos caminos de la Santidad de vida, fuente insustituible de transformación personal y social.

