20 Ago 2021

Su Palabra es Espíritu y Vida – Mons. Fernando Chomali

En el Evangelio de este domingo vigesimoprimero del tiempo ordinario de la liturgia, Jesucristo vuelve a recordarnos una verdad fundamental que solemos olvidar demasiado “el Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve”. 

En efecto, la carne representa lo caduco, la materialidad que por naturaleza tiende a degradarse. De ello se encarga el tiempo que implacablemente va actuando en nuestros cuerpos. De hecho, en el relato del Génesis, el hombre es tal cuando Dios le insufla su Espíritu al polvo. 

Es la unidad del cuerpo y el espíritu que hacen de la persona un ser a imagen y semejanza de Dios, único e irrepetible, llamado a la inmortalidad y por gracia de Dios llamado a resucitar al final de los tiempos.

En ese sentido el Señor nos recuerda que Su Palabra es Espíritu y Vida y que permanecerá en medio de nosotros hasta el fin de los tiempos. Ese Espíritu habita en nuestro ser convirtiendo el cuerpo en templo del Espíritu Santo. 

Este mensaje escandaliza a los discípulos, más aún cuando Él dice que resucitará (absoluta novedad para el mundo de la época). Este mensaje también nos muestra que la fe, el creer en la promesa que nos trae Jesucristo es un don de Dios y por eso insiste que es el Padre el que atrae a los discípulos a Cristo.

Ante ese escenario Jesús les pregunta si se quieren ir, dejar solo a Jesús, y Pedro allí lo reconoce como el Mesías. Sabe que fuera de Jesús, de su Persona, de Su Palabra, no hay nada que valga la pena. Por eso le dice que no hay ningún otro lugar donde ir, porque sólo Él tiene Palabras de Vida eterna.

Es bueno ver, a la luz de este texto, cuál es la palabra que alimenta nuestras vidas, si es la palabra humana, por naturaleza pasajera y caduca o la Palabra de Dios que no pasará.