16 Nov 2023

“Según su capacidad” – P. Felipe Herrera

Reflexión correspondiente al Evangelio del domingo 19 de noviembre de 2023 (Evangelio según san san Mateo 25, 1-13).

Difícilmente alguien con verdadero espíritu emprendedor dejaría pasar la oportunidad de invertir y arriesgarse si le concediesen un préstamo lleno de facilidades. Sería la ocasión propicia para financiar una startup o para empezar a soñar un nuevo proyecto.

El Evangelio de hoy pone en labios de Jesús una parábola que plantea un escenario similar a este, pues habla de un hombre que llamó a sus servidores y les confió sus bienes: cinco, dos y un talento. Esta unidad de medida monetaria equivalía aproximadamente a seis mil denarios, y cada denario correspondía al pago de una jornada laboral. Así, recibir cinco talentos era como recibir el equivalente al pago de cien años de trabajo, una cifra no menor.

El relato no habla de indicaciones sobre qué hacer con el dinero recibido, sino de la confianza con que el amo lo asignó a cada uno según su capacidad. A partir de ese momento se abrió un espacio de libertad para que cada cual se hiciera cargo de lo recibido del mejor modo. La proactividad de los dos primeros servidores se tradujo en una rentabilidad del 100%, mientras que el tercero no logró nada, pues tuvo miedo, aversión al riesgo y quedó paralizado.

Al igual que los personajes de la parábola, nosotros hemos sido llamados por Dios y Él nos ha confiado el talento de la vida, de esa existencia humana cargada de capacidades y de libertad, que se nos presenta como una oportunidad para responderle fecundamente. Y es Jesús mismo quien nos ilumina el camino para saber dónde invertir la vida y cómo hacerlo: no se trata ya de arriesgar algo, tiempo o recursos, sino de invertirse uno mismo, de correr el riesgo y de hacerse fecundo en la propia entrega personal unida a la de Cristo.

Pidámosle a Dios que nos dé la capacidad de reconocer nuestros talentos particulares y que nos alcance la gracia de usarlos en plenitud para construir su Reino de justicia y paz. Y no tengamos miedo de la rendición de cuentas, porque el Señor de la misericordia conoce nuestras capacidades y no nos pedirá cosas imposibles, pero tampoco menos que eso.