13 Mar 2020

Ponerse en el lugar del otro – Mons. Fernando Chomali

Comentario del Evangelio – Domingo 15 de marzo de 2020

Evangelio según San Juan 4, 5-42

Ponerse en el lugar del otro

El texto del Evangelio de San Juan que relata el encuentro de Jesús con la Samaritana es maravilloso; es un diálogo precioso, lleno de ternura, que nos puede ayudar a vivir mejor. Lo primero que llama la atención es el respeto con que Jesús trata a la mujer Samaritana. Ella misma se extrañó que Jesús se dirigiera a ella. Me surge ahí la primera reflexión respecto de nuestra propia vida y del modo como nos tratamos los unos a los otros.

Llama la atención también la manera como Jesús, el Hijo de Dios, que es verdadero Dios y verdadero hombre, muestra su humanidad, tiene sed. Es capaz de mostrarse vulnerable y necesitado de los demás. La segunda reflexión es si nosotros somos capaces de mostrar nuestras propias carencias y necesidades. A veces la soberbia nos impide mostrar que necesitamos de los demás.

Conmueve también el dolor de esta mujer. Ha tenido una vida difícil. Pareciera ver que esa vulnerabilidad y ese dolor que esta mujer experimenta la hace ser más permeable a los ofrecimientos que se le hacen para calmar su dolor, su pena, en definitiva su falta de sentido de la vida y su desesperación.

Jesús comprende su situación, se conmueve con ella y le ofrece lo más preciado que tiene, la promesa de que junto a Él, no tendrá más sed. Jesús es el Agua Viva que nos promete eternidad, auténtico sentido a la vida, verdadera alegría de vivir y esperanza cierta frente al futuro que siempre se presenta incierto. Toda búsqueda de todo ser humano es en última instancia una búsqueda de Dios. Ella, la samaritana y quienes tenemos fe, hemos recibido la respuesta más contundente que podríamos encontrar, Dios mismo que se hace carne, que habita en medio de nosotros, que nos ama al punto de dar la vida por nosotros y nos ofrece inmortalidad.