25 Ago 2021

No dejar de lado el mandamiento de Dios – P. Felipe Herrera

Algo que hacía enojar particularmente a Jesús era la rigidez de los fariseos. Aquellos influyentes maestros de la Ley habían reducido la práctica religiosa a un cumplimiento obsesivo de normas, y así lo enseñaban a la gente. El evangelio de este domingo nos muestra al Señor reaccionando con vehemencia ante este fenómeno de distorsión de la fe, “que deja de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”.

Pero el relato bíblico, que es siempre actual, también nos refleja nuestra propia realidad personal y comunitaria. ¡Cuántas veces nuestra vivencia de la fe no pasa de ser un cumplimiento ritual impecable, pero no toca nuestras decisiones cotidianas, allí donde se juega precisamente nuestro ser cristianos!

Tanto en lo eclesial como en lo social todos nos podemos sorprender a diario con apegos a tradiciones y costumbres que mantienen el Evangelio en el mínimo indispensable para que no nos reclame la conciencia: oración mínima, meditación de la Palabra mínima, salario mínimo, esfuerzo mínimo… ¡Y profesamos un Dios que no se reservó nada para Él por darnos todo a nosotros! ¡Él fue el primero en vivir el único mandamiento que nos propone, el del amor!

En un mundo herido por el egoísmo, el propio y el de los demás, pidamos la gracia de romper la inercia que nos apega a estilos religiosos y sociales que nos impiden celebrar y vivir la fe de modo coherente. Así, de nuestros corazones saldrá la pureza del amor de Cristo manifestada en actos de justicia, compasión y misericordia que renovarán la faz de la tierra.