04 Jun 2015

María Angélica Zulic – Reforma Laboral: ¿Mirando el futuro?

La reforma laboral en curso ha despertado apreciaciones bastante opuestas y encontradas. Por un lado, se la considera insuficiente desde el punto de vista de las garantías que se otorgan a los trabajadores. Líderes de la CUT han señalado que para ellos representa un avance, pero aún está lejos de las expectativas que tienen en materia del trabajo.

Del otro lado de la vereda, organizaciones gremiales empresariales lanzaron hace un tiempo, un video en el cual advierten los riesgos que encierra esta reforma laboral, especialmente para la Pyme. Aseguran que la imposibilidad de reemplazo en huelga podría en efecto, hacer peligrar a compañías de tamaño menor, que tienen líneas productivas asociadas a productos perecibles o que sufren pérdidas que no son capaces de amortizar, debido a las deudas que han asumido, al ciclo económico en que se encuentran, a la variabilidad de la demanda o cualquier otro factor. 

Lo que vemos son posiciones aparentemente irreconciliables, enfrascadas en la defensa de los intereses de su propio sector y que en ocasiones, pierden de vista la realidad laboral del Chile inserto en un mundo globalizado. ¿Cómo podemos acercar posiciones y dialogar sobre los cambios a realizar de cara a los desafíos laborales de los próximos 10 y 20 años? No vaya a ser que mientras estamos inmersos en los detalles técnicos de la nueva legislación laboral, perdamos de vista que el mundo del futuro ya está aquí. Por ejemplo, si pensamos en los empleos que ya no necesita el mercado y en los nuevos que han surgido recientemente. Por nombrar sólo algunos, cinco años atrás, no existían oficios ni profesiones tales como operadores de drones, diseñadores 3D, lifecoaches, editores de redes sociales, entre otros.

Esto nos lleva a uno de los desafíos más urgentes y que en esta etapa de la reforma laboral, no se ha abordado con la seriedad que requiere: la productividad y la capacitación.  En este tema, Chile no posee cifras alentadoras. Tenemos índices que están por debajo del promedio de los países de la OCDE. De hecho, en los últimos 40 años, la productividad promedio de América Latina ha crecido un 0,3% anual, en comparación al 2,2% anual en los países de Asia del Este. 

El vicepresidente de Sectores y Conocimiento del BID, Santiago Levy, identificó, incluyendo a Chile, cuatro factores que explican el lento crecimiento de la productividad: la calidad de la educación; la rigidez de los mercados laborales; el acceso al financiamiento de las empresas de menor tamaño, y las políticas públicas que tienen que ver con la adopción e innovación de tecnologías. Todas áreas pendientes en nuestro país. Si pensamos, la reforma educacional en curso, ha tenido más que ver con números, con lucro, con compra de recintos educacionales por parte del Estado, que con los temas de fondo, como el modelo educativo instalado, las mediciones y al hecho de actualmente se tiende a homogeneizar al cuerpo estudiantil, en lugar de dar espacio a los talentos diferentes, a los creativos e innovadores. Hay también un desempalme entre las habilidades y destrezas que se forman en liceos técnicos e institutos profesionales con lo que las empresas están demandando. De ahí la demanda por mano de obra extranjera.

Volviendo a la reforma laboral,también tendrá un efecto “rigidizador” de las relaciones laborales entre empresa y trabajadores, como ha ocurrido en otros países como España que hoy echan pie atrás en algunas medidas que incluyó su propia normativa. La capacitación tal como está concebida hoy, no lograría el desarrollo de estas nuevas competencias. Hace falta que los empresarios se lo tomen más en serio, no sólo el Estado. Que aborden la capacitación de sus colaboradores no como algo que les incumbe sólo a ellos, sino como una contribución a elevar el nivel del capital humano del país. 

Mirando a países con mejor rendimiento que nosotros, aprendamos que no hay crecimiento sostenido sin aumento de la eficiencia, la innovación y una alta productividad. En el largo plazo, el empleo junto a la inversión son irrelevantes para la evolución del producto per cápita. Las economías exitosas disminuyen las horas laborales semanales, liberan tiempo para el ocio y recursos para el consumo, pero continúan creciendo.

Es necesario que cada actor involucrado esté dispuesto a revisar qué aspectos de su gestión puede mejorar y cómo puede contribuir a cimentar relaciones laborales sustentadas en la transparencia, la participación, la subsidiariedad, la inclusión y sobre todo: la confianza. 

María Angélica Zulic, directora USEC.
Publicación: Jueves 4 de junio de 2015.