Luz del mundo – P. Carlos Irarrázaval
Reflexión correspondiente al Evangelio del domingo 17 de diciembre de 2023 (Evangelio según san Juan 1, 6-8. 19-28).
Estamos viviendo juntos este tiempo de adviento, tiempo de esperanza ante el Señor que viene.
En este 3er domingo volvemos a encontrarnos con Juan el Bautista, ahora desde el evangelio de San Juan, que nos lo muestra como un hombre enviado por Dios, testigo de la Luz, que con su testimonio nos invita a todos a convertirnos y prepararnos a recibir a quién es la Luz, Jesús el Mesías, el Señor. Es el testigo de la Luz, no es la Luz, este juego de palabra de San Juan en su prólogo nos ayuda a entender y clarificar de quien hablará en su evangelio que comienza con estas palabras.
Hablar de Jesucristo, el Mesías y Redentor como la Luz del mundo, nos permite imaginar de un modo sencillo y claro como el Señor viene a ayudarnos a ver lo que las cosas son, disipar las sombras y tinieblas que impiden ver con claridad al hombre su propio interior y el mundo que lo rodea.
Lo bueno de ello es que para tomar nuestras decisiones en la vida, en la empresa, en la familia y también en las decisiones cívicas como ciudadano, nuestro mejor consejero y asesor, el que nos ilumina y ayuda a ver la real dimensión de las cosas, es el Señor, el Emanuel, el Dios con nosotros. Él nos ayuda a tomar las decisiones importantes.
Por eso es al Señor a quién tenemos que poner como el primero de los consejeros, el mejor de los asesores, el socio número 1, el director “past president” más sabio, el más indicado para ser escuchado, de cara a ver con mayor claridad, qué decisión tomar en la vida profesional y personal, ese tiene que ser el Señor en tu vida personal y profesional. Recurre simpre a Él para tomar tus decisiones.
Por eso es tan potente la imagen de la Luz en el evangelio de San Juan, Cristo me ilumina y ayuda a ver incluso los rincones más sombríos para tomar buenas decisiones y ayudarme a buscar lo que más me conviene. También delata mis falencias y errores lo que me debiera impulsar y desafiar a enfrentarlos y corregirlos.
En el texto de San Juan aparece una pregunta: ¿qué dices de ti mismo? ¿quien eres? la pregunta que hacen los judíos y levitas al Bautista, la responde con un “soy la voz que grita en el desierto” (texto del profeta Isaías). Ojalá no tengas temor de “gritar en el desierto” como si nadie te escuchara ni te siguiera en la inquietud de construir una cultura de emprendimiento, de desarrollo y responsabilidad social que de verdad, iluminada por el Evangelio, (Buena Noticia) de Jesucristo, impacte positivamente en la reconstrucción de nuestro querido Chile, en todas las “capas” del nuestro entramado social.
Es verdad que Jesucristo es tu mejor Socio y en el fondo es el mandante más importante que le da sentido a todo lo qué hacemos. No dejemos de anunciar a Jesucristo como el Señor de nuestra Vida que con su Bautismo nos ha regalado su Espíritu Santo que nos habita.
¡No tengamos miedo ni pudor de que se note en serio que el Espíritu de Dios nos habita e ilumina!
En todo lo que hacemos en lo laboral y en la familia, en lo público y lo privado, y hoy sin duda también en lo cívico, al cumplir con nuestro deber ciudadano: que al votar se note que somos hijos de Dios y desde la fe hacemos nuestra opción ciudadana buscando lo mejor para la Patria, cuidando lo que el Señor en ella nos encomienda cuidar y construir.
De la mano de Santa María la Virgen del Carmen, nuestra Patrona y Reina, sigue aprovechando este tiempo de conversión en este Adviento y que tengas una Feliz Navidad.
Dios te bendiga .
