06 Jun 2020

La entrega desinteresada es hoy una exigencia ética – Monseñor Fernando Chomali

Este domingo 7 de enero celebramos el misterio de la Santísima Trinidad. Dios es uno, una esencia, una naturaleza, pero tres personas el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ello nos hace ver que Dios es amor y que interactúa en la entrega mutua y sin reserva, para dar vida, para salvar, para redimir, e iluminar con sus dones. 

Mirando a Dios Uno y Trino podemos comprender a los hombres, a las comunidades y a todo el tejido social no como realidades aisladas, sino que como seres sociales. Esto adquiere especial relevancia en cuanto hemos sido creados a imagen de Dios. 

El supremo modelo de unidad que se refleja en el mismo Dios se convierte en la condición de posibilidad de una vida auténticamente humana dado que expresa con fuerza la comunión a la que se nos invita. La entrega desinteresada en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es hoy más que nunca una exigencia ética. Todo lo que hagamos o dejemos de hacer redunda en los demás positiva o negativamente. Estamos estrechamente vinculados. 

El amor es la vocación fundamental del ser humano. Si no tenemos experiencia del amor dado y recibido experimentamos vacío y tristeza. Pero no es cualquier amor el que nos dará la alegría que tanto anhelamos. Es el amor al estilo de Jesús que dio su vida por cada uno de nosotros. Dios entregó a su Hijo para salvarnos y su Hijo lo asumió. Notables las palabras de san Pablo. Me amó y se entregó por mí.