27 Dic 2021

Esperanza y conversión – Francisco Jiménez

En los tiempos que vivimos, cada vez es más necesaria la luz de la Esperanza y de la conciencia de que Dios no nos deja. El Papa Francisco, en su reciente Viaje Apostólico a Grecia, recordó que “en la vida de una persona o de un pueblo no faltan momentos en los que se tiene la impresión de hallarse en un desierto. Y es precisamente allí donde se hace presente el Señor, que a menudo no es acogido por quien se siente exitoso, sino por quien siente que ya no puede seguir. Y llega con palabras de cercanía, compasión y ternura”.

Al mismo tiempo, en esta Navidad, contemplar la imagen del pesebre es una invitación personal a la Conversión. Esto requiere tomar conciencia de que en la vida de fe no somos capaces sólo por nuestros esfuerzos de seguir el camino, sino que necesitamos apoyarnos y confiar en el Buen Pastor. “La invitación a la conversión no es ciertamente la primera propuesta que quisiéramos oír. Hablar de conversión puede suscitar tristeza; nos parece difícil de conciliar con el Evangelio de la alegría. Pero esto sucede cuando la conversión se reduce a un esfuerzo moral, como si fuera sólo un fruto de nuestro esfuerzo”, señaló el Papa. Para los cristianos en el mundo del trabajo, esta conversión significa ser conscientes del impacto de nuestras acciones y decisiones en la vida de los demás: Nadie le puede cambiar más la vida a un trabajador, para bien o para mal, que la empresa donde trabaja.

La Navidad es un tiempo en que compartimos regalos, y desde USEC queríamos compartir uno con todo Chile. Cuando el Papa Francisco visitó nuestro país, le presentamos 7 compromisos para la construcción de una sociedad más justa, solidaria y humana. Casi cuatro años después queremos renovar con fuerza ese compromiso, impulsando y promoviendo acciones conscientes de transformación social positiva, que impacten en el desarrollo integral de los colaboradores y de las comunidades, promoviendo así la dignidad de todas las personas y el bien común de la sociedad.

Queremos trabajar sin descanso por la creación de mejores empleos que fomenten el florecimiento integral de los trabajadores, “desarrollar y mantener relaciones basadas en la verdad, la ética y la honestidad” con todos los públicos interesados, y cuidar siempre nuestra casa común. En pocas palabras, nos comprometemos a “hacer cada día en mi trabajo y en mi empresa lo que Cristo haría en mi lugar”, siguiendo el consejo de nuestro fundador, San Alberto Hurtado. Nos llena de orgullo mirar hacia atrás y ver los avances que hemos logrado en estos compromisos y, al mismo tiempo, nos asiste la convicción de que queda un largo camino por delante para sumar a más empresarios, ejecutivos y emprendedores en esta enorme y trascendente tarea.

Nos acompañan tiempos difíciles y desafiantes, que a la luz de la Esperanza y la Conversión que nos regala el nacimiento de Cristo en el pesebre de Belén, se ven con optimismo y responsabilidad. El pasado domingo 19 de diciembre, recordábamos el aniversario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile. Pedimos a ella que ilumine a nuestros nuevos gobernantes y a nosotros mismos, y que nos acompañe e inspire, para seguir contribuyendo desde el mundo del trabajo, a la construcción de un país más justo, solidario y humano, donde todos nos sintamos parte de un proyecto común, con respeto, libertad, paz y prosperidad. Que el 2022 sea un excelente año para la humanidad y particularmente para Chile.

Publicación: Domingo 26 de diciembre, en El Líbero.