Empresa, comunidad de personas – P. Hugo Tagle
Comentario del Evangelio – Domingo 16 de junio de 2019
Evangelio según San Juan 16, 12-15
Fiesta de la Santísima Trinidad
“Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’.” Jn 16,15
Inmediatamente después de Pentecostés celebramos tres fiestas: Jesús, sumo y eterno sacerdote, La Santísima Trinidad y Corpus Christi. Las tres nos revelan aspectos de Cristo: Jesús como parte de la Trinidad, Jesús en su carácter de intermediador, y Jesús como quien se regala en plenitud a cada uno de nosotros, en su cuerpo y en su sangre.
Este Domingo 16 de Junio celebramos al Dios Trino, revelado en Cristo y el Espíritu Santo ¿Qué decir de este gran misterio? Lo primero, es que el Dios revelado en Cristo es un Dios comunitario, familia, que se entiende y vive la unidad como tri-unidad.
“La Santísima Trinidad no es el producto de razonamientos humanos; es el rostro con el que Dios mismo se ha revelado, no desde lo alto de una cátedra, sino caminando con la humanidad.” Dice el Papa Francisco. El dios de los cristianos no es un Dios solo, aislado. Es un Dios que vive en sí mismo lo mismo que quiere para nosotros: ser familia y cultivar la unidad.
Es una comunidad de amor. Es tan íntimo ese amor, que se hace persona en el Espíritu Santo. Una comunidad no es un grupo aislado de personas. Es un grupo con lazos de amor, que busca crecer en caridad y que se da el uno al otro en el amor. Y, en la medida en que nos damos a los demás, crece nuestra capacidad de amar y crecemos en nuestro carácter de persona.
En esta semana murió Javiera Suarez, periodista y panelista de televisión. Su caso impactó a la opinión pública por su entereza, alegría, espíritu positivo y gran fe. Repitió innumerables veces: “No hay nada más importante en la vida que amar y sentirse amado.” En efecto, el Dios de los cristianos es un Dios de amor; que nos creo por amor y para el amor.
Este domingo celebramos también el día del Padre. Una buena oportunidad para renovar la vocación de padres no solo biológicos, sino también la paternidad ejercida en el lugar de trabajo, cargos gerenciales o como colegas de oficina, taller o fábrica. Todos tenemos responsabilidades ante otros. Por lo mismo, hay una responsabilidad “paternal” ante los demás, de conducción, acompañamiento, ilustración, estímulo y apoyo.
Un buen padre es reflejo del amor de Dios. Dios en padre, buen pastor, que conoce a sus ovejas (Jn 10,14) y está dispuesto a dar la vida por ellas. El buen jefe vela por el bienestar de los suyos, busca que se realicen, crezcan y lleguen a vivir en plenitud.
La fiesta de la Santísima Trinidad nos recuerda el ser familia, el ser comunidad y el darnos a los demás ¡Bendiciones especiales a los padres en su día! Que San José, su patrono, los ilumine, regale sabiduría y acompañe.

