24 Jul 2020

El verdadero tesoro – Mons. Cristián Roncagliolo

El Evangelio de este domingo nos habla del tesoro escondido y de cómo, quien lo encuentra, hace todo lo necesario para comprar el campo donde está, para quedarse con él. Como se ve, la clave del relato no es la compra del terreno sino el saber distinguir cuál es el auténtico tesoro que justifica tantos sacrificios y ‘jugársela’ por él. ¡Ahí está la cuestión! 

Esto interpela fuertemente los criterios de discernimiento que aplicamos en las búsquedas que hacemos en la vida diaria. En efecto, estas pueden estar movidas por un error en la base: asignamos el valor de ‘tesoro’ a algo que no lo es. Prueba de ello son los afanes desmedidos que ponemos en cosas secundarias.  

Para nosotros el más grande tesoro es el Señor y su justicia; todo lo demás es añadidura. Por tanto, nuestras búsquedas son legítimas y dan bienaventuranza, en la medida en que están en sintonía con ese ‘preciado Bien’, que nos proyecta hacia la vida eterna. Y todo lo que hagamos adquiere legitimidad evangélica en la medida en que estén al servicio del Reino de Dios y su justicia. 

Ahora, hecho el punto, es bueno preguntarnos si estamos en el camino correcto o si es necesario ‘enmendar el rumbo’. Por ello, este domingo los invito a detenerse y preguntarse por los afanes de la vida diaria, por las búsquedas que los ‘mueven’. La respuesta que puedan encontrar a esta pregunta, que todos debemos hacernos, nos llevará a re direccionar nuestros esfuerzos en pos del único tesoro.

Una cosa más. En un tiempo marcado por la pandemia y por la convulsión social, el reorientar el camino hacia el verdadero Tesoro puede ser una contribución decidida a centrar la vida social, a fomentar la justicia y construir la paz. Feliz Domingo.