22 May 2026

El empresario como trabajador – P. Fernando Montes, SJ

En mayo, mes del trabajador, me parece interesante pensar que tanto los empresarios como los obreros son trabajadores que tienen la responsabilidad de contribuir con su trabajo al correcto desarrollo de la sociedad. Con esa perspectiva el padre Hurtado fundó la ASICH (Acción Sindical Chilena) en 1947 y en 1948 la USEC (Unión de Social de Empresarios Católicos). 

El trabajo no debería ser factor de separación sino de profunda unidad y una responsabilidad compartida. En la época de la sociedad tribal todos eran trabajadores. Con el tiempo la sociedad se dividió en amos y esclavos y el trabajo fue sinónimo de la actividad manual. En Roma la mano era el símbolo del trabajo esclavo por lo cual los que no trabajaban manualmente no eran tenidos como trabajadores. Eso lo hemos heredado, y por eso los empresarios, los profesores universitarios, los intelectuales y los artistas trabajan, pero curiosamente no se los considera trabajadores.

Hoy tenemos conciencia de que las clases sociales, más que por el dinero, se dividen por el nivel de conocimiento. La mayoría de los obreros se consideran hoy de clase media porque gracias a los medios están informados de todo lo que acaece. Es fundamental acortar la brecha que separa a empresarios y empleados. Ella genera conflictos y a menudo injusticias. En una sociedad ideal todos deben saberse iguales y con finalidades comunes. La verdadera democracia no es sólo el derecho universal a votar.

Marx y Engels, al analizar la sociedad industrial, vieron que ella estaba constituida por dos clases sociales –capitalistas y obreros–. Ellos pensaban que la justicia debía alcanzarse por la violencia  y que sólo los obreros eran los constructores de la justicia. Hoy tenemos que desarrollar un camino de paz asumido por todos. 

Es bueno señalar que el trabajo no sólo es una tarea sino una vocación y una misión que debe orientar no sólo al bien individual sino al bien común de la sociedad. Tarea fundamental de USEC es definir esa vocación.

Los empresarios tienen también esa misión que no pueden abandonar. La función empresarial no es sólo económica y productiva. El empresario cristiano debe tener una visión ética que busca el bien común, el desarrollo integral –económico, educativo, social– de la sociedad donde ejerce su trabajo. 

En los tiempos de cambio actuales se abren muchas posibilidades, pero también amenazas. La USEC debe reflexionar en común y empeñarse en invitar a todos los empresarios a sanar heridas y emprender un desarrollo integral. Deben procurar que los obreros no sólo contribuyan al bien común con su fuerza física sino con su inteligencia, dándoles una razonable participación en la conducción de la empresa. Normalmente hoy los sindicatos ya la tienen, pero a menudo por la presión y la huelga, cuando debería ser siempre por un acuerdo estable y amigable. Eso mejoraría sustancialmente el ambiente de trabajo y la paz de la sociedad.

Estamos llamados a trabajar por horizontes grandes. Dado que nuestra cultura tiene hoy rasgos universales, es muy importante que la USEC se relacione estrechamente con la UNIAPAC, organización de líderes empresariales de los cinco continentes que desean promover el Pensamiento Social Cristiano en el mundo empresarial y en la sociedad. Hoy más que nunca los empresarios, y en especial los empresarios cristianos, de todo el mundo, están llamados a ser –en palabras del Papa Francisco– “constructores de paz”.