05 Oct 2020

De esta crisis salimos juntos – Sergio Merino

Ya lo decía en una columna pasada: de esta crisis nadie sale solo. Estamos todos en la misma barca y tenemos que remar juntos. El pasado miércoles, en USEC invitamos a conversar al ministro de Economía, Lucas Palacios, y al presidente de la CPC, Juan Sutil, sobre cómo enfrentamos, Estado y empresarios la sin duda gigantesca tarea de revertir la severa crisis económica en la que estamos inmersos, producto, primero del estallido de violencia (de hace ya casi un año) y luego de la crisis sanitaria (de la que, si bien tenemos señales alentadoras, aún no salimos). Me parece importante compartirles algunas ideas en que ambos concordaron y que sirven de base para el largo camino de reactivación de nuestro país.

Ambos reconocieron, como no podría ser de otra forma, que esta es la crisis económica más severa que ha enfrentado Chile en, por lo menos, el último siglo, y que ha requerido herramientas y esfuerzos que hasta hace poco tiempo eran impensados; y la necesidad de un esfuerzo conjunto para retomar la senda de crecimiento. No es el Estado como antítesis de la empresa, sino el Estado en conjunto con las empresas lo que nos permitirá salir adelante.

El ministro habló por los actores públicos y su rol en construir acuerdos, aprobar leyes y reformas e implementar programas que fueran en apoyo directo, primero de las familias y, paulatinamente, en apoyo de las empresas, que son las que dan empleo y así la mejor seguridad social a esas mismas familias. Y el dirigente empresarial destacó el rol de las empresas en la mantención del empleo, de los servicios básicos críticos, de la cadena de pagos, además de la solidaridad demostrada en la creación de un fondo de 120 mil millones de pesos para ayudar a causas de la sociedad civil. En términos per cápita, dijo, probablemente el fondo empresarial más grande del mundo creado con ocasión de la pandemia. Yo destaco que este esfuerzo para crear este fondo empresarial echa por tierra la caricatura del empresario solo interesado en mirar la última línea del balance (la utilidad), pues demuestra que los empresarios también se movilizan por el bien común.

Pero no solo hablamos de economía. También de lo que viene en términos de los acuerdos políticos de cara al futuro. Para el ministro, la convicción de que ésta es una oportunidad para discutir el país en clave del siglo XXI, y no quedarnos anclados en las lógicas del siglo XX; y que debemos proponerles a las personas un país distinto, que ponga a la persona al centro, con empresas integradas a sus comunidades y que respeten el medio ambiente. Para el dirigente empresarial, la convicción de que nos estamos jugando la estabilidad del país de nuestros nietos y de que este año estamos tomando las decisiones más importantes de toda una generación de chilenos.

Es interesante recalcar que ambos, el ministro Palacios y el presidente de la CPC, concordaron en que, a pesar de la magnitud de la crisis, hubo problemas que amenazaron con golpearnos y no lo hicieron. Y esto no fue por casualidad, sino por la colaboración público-privada: Vimos en países más desarrollados que el nuestro que hubo que elegir quién vive y quién muere por el uso del último ventilador disponible; y eso aquí no pasó. Hubo hogares en España en que los viejitos se murieron solos, los descubrieron después de muertos. Eso aquí en Chile tampoco ocurrió. El sector público desarrolló amplios programas de apoyo, y el sector privado colaboró, no solo con recursos financieros sino también con gestión y rapidez de movimientos que, dado el marco institucional que nos rige, no tiene el sector público

¿Y qué sigue? Acuerdo unánime: la alianza público-privada dio buenos resultados y demostró que cuando la capacidad de respuesta del Estado llega a un límite, la sociedad civil tiene un vigor, una capacidad de reacción y agilidad que el Estado no sólo no puede seguir, sino que a menudo entorpece, y que si vamos a discutir a fondo el país con el que soñamos, la modernización y eficiencia del Estado es un asunto fundamental.

Publicación: Domingo 4 de octubre de 2020, en El Líbero.