Constructores de una civilización del amor – P. Hugo Tagle
Celebramos el penúltimo domingo pascual, ya que el próximo celebraremos la Ascensión del Señor. En dos domingos más, Pentecostés y el fin de este tiempo litúrgico.
Jesús comparte con sus discípulos los puntos más importantes de su mensaje. El domingo pasado, el mandamiento del amor; hoy, su paz, “pero no como la da el mundo”. Es una paz distinta, que brota y crece en la medida en que esté enraizada en Él.
Pero promete también la presencia del Espíritu, que nos acompañará siempre. En cuanto Jesús se vaya, el Espíritu de verdad vendrá y nos conducirá a la verdad plena. Jesús era consciente de que convenía que se fuese, que no había venido para quedarse, sino para permanecer en nosotros de una forma más personal, en nuestro ser, en nuestro corazón. Esta es la obra del Espíritu Santo.
Tanto confía Jesús en sus discípulos y en nosotros, que nos confía la Iglesia, comunidad santa y familia para perpetuar su obra redentora en la humanidad.
En la visión cristiana, Dios respeta la libertad humana. Conviene que la Iglesia esté en manos de los hombres, que la humanidad forje su destino, que también nosotros seamos corresponsables del destino del mundo. Esta confianza en el Espíritu, en la práctica significa confianza en el hombre, esta libertad es el testamento de aquel “profeta poderoso en obras y palabras” (Lc 24,19).
La paz es el saludo de llegada y despedida en muchas culturas. El de Jesús es diferente; es regalo, pero tarea a la vez: nos invita a ser gestores de paz, constructores de una civilización del amor, libertad y justicia.
En este tiempo complejo, Jesús nos invita a predicar con el ejemplo la “paz nueva” que Él trae y que tanto necesita el mundo y nuestra patria.
Junto con ella, Jesús nos anima a no desfallecer, a perseverar confiados ya que Él estará siempre con nosotros. Quien tiene presente a Jesús diariamente, en todas sus tareas, trabajos y actividades, incorpora esta mirada de paz en su vida, que resulta contagiosa y constructiva.
Que la Santísima Virgen, Reina de la Paz, nos ilumine y acompañe en esta semana.

