Bruno Baranda – Chile Remecido
Nuestra querida tierra una vez más se remeció. Y en vísperas de fiestas patrias, cuando nos aprontábamos para celebrar en compañía de nuestra familia y amigos. Aquel breve paréntesis que nos permite escapar un poco de la realidad y las preocupaciones antes de enfrentar los últimos y acelerados meses del año.
La naturaleza de algún modo ha replicado el ambiente fracturado y crispado que predomina en nuestra sociedad, la que enfrenta una aguda crisis de confianza y cohesión social. Prácticamente no hay institución que no esté siendo cuestionada. El Congreso, los partidos políticos, el gobierno, el Poder Judicial, la iglesia, el sector empresarial, en fin. Se trata de un fenómeno que llega a la médula del alma de nuestra nación, que busca encontrar nuevamente su norte.
Aunque sabemos que toda crisis representa una oportunidad de aprendizaje, de cambio, de no hacer más de lo mismo, tenemos que reconocer que la actual ha durado ya bastante tiempo, y de momento no pareciera que estemos haciendo los ajustes necesarios. Esta suerte de desconcierto, que debiera ser la excusa perfecta para la reflexión del sentido de lo que estamos haciendo y hacia dónde nos encaminamos -para la escucha y el diálogo- no ha producido estos efectos. Los diversos grupos y actores sociales parecen preferir mantenerse atrincherados cada cual en su propio reducto, rodeados de quienes piensan igual y menospreciando el aporte del que piensa diferente, para así consensuar los cambios que sean necesarios para alcanzar un desarrollo humano inclusivo, que signifique progreso para todos.
Eventos de la naturaleza como el terremoto que acabamos de experimentar nos permite conectarnos con lo que es verdaderamente importante y darnos cuenta de lo irrelevante que son varias de nuestras pugnas actuales. Nos permite unirnos en ayuda de los más afectados, y apoyar a autoridades y organizaciones de la sociedad civil que proporcionan soluciones a las urgentes necesidades producto de estos dramáticos sucesos.
Reconectamos con nuestro espíritu solidario, con nuestra vocación de servicio, y lo más importante, con nuestro sentido fraterno, pues en estas circunstancias adversas se vuelve patente que somos todos hermanos, y que lo que sucede con uno de nuestros compatriotas, afecta al país entero. Ojalá este estado de conciencia no nos dejara nunca, de modo de no claudicar en el cometido de trabajar por el bien común de nuestro país, en el que todos tengamos espacio no sólo como beneficiarios del progreso, sino como activos participantes de su diseño y desarrollo, cada cual aportando desde su valiosa perspectiva.
Bruno Baranda, presidente USEC.
Publicación: Voces de La Tercera, miércoles 23 de septiembre de 2015.
Foto: Voces de La Tercera.
