09 Mar 2020

¡Atrévanse a mirarnos! Siempre hemos estado – María Angélica Zulic

Es recurrente la pregunta en seminarios y directorios sobre cómo aumentar la participación de las mujeres en el ámbito empresarial, político, gremial, etc., y vemos cifras que muestran que esos porcentajes han ido mejorando lentamente. Se crean más y más grupos que nos invitan a las mujeres a comunidades que nos ayudarán a integrarnos y hacer fuerza común en esta causa. Y cuando estamos en el Día Internacional de la Mujer, hoy 8 de marzo, la pregunta no admite evasivas.

Sí, es verdad que se necesita más que nunca a mujeres en posiciones de liderazgo. Hacer visible esta causa es una campaña personal como cualquier otra que uno se proponga; por lo que una debe proponerse el objetivo de ser visible. ¿Qué implica esto?

En primer lugar creer en uno mismo, quererse con sus defectos y sus virtudes; sin miedo al fracaso y dispuesta a disfrutar del éxito. En segundo lugar ser asertiva al decir lo positivo y lo negativo de manera constructiva; aprender a fijar límites y a tomar la iniciativa, a asumir riesgos. Tercero, ser generosas con nuestros conocimientos y experiencia, para que sea oportunidad de aprendizaje y éxito para los demás.

Como país también tenemos una tarea: abandonar la lógica “binaria” y “excluyente” de la mujer o trabajo, la mujer o la familia, desarrollo profesional o cuidado del hogar. El desafío no es separar, excluir o postergar, sino articular de modo inteligente estos polos en tensión. Necesitamos más mujeres en el mundo del trabajo; muchas más en puestos gerenciales y directivos; y con muchísima urgencia, necesitamos políticas de conciliación trabajo-familia en que los adultos –hombres y mujeres– puedan desempeñar bien sus roles diferentes y complementarios en el hogar y en el trabajo.

Este cambio parte en la infancia de los niños y al interior de la familia. Allí parte el amor y cariño por nosotros mismos y por el prójimo, la confianza en las capacidades personales, en la meritocracia y el valor del trabajo –el propio y el ajeno. Allí se aprende la dignidad esencial de la persona, la que, a pesar de ser distinta, merece mi respeto, mi cuidado, mi protección y que juntos, en la complementariedad de los roles, construimos nuestras vidas.

Estos cambios impactan en el ámbito laboral. Los roles en las empresas deben estar abiertos a personas que cumplan con los requisitos ya sea curriculares o de competencias y habilidades; desde hace mucho tiempo que eso ya no responde a un sexo u otro. Si ya no hay espacio para la discriminación arbitraria, tampoco lo hay para la sobrevaloración. La empresa debe ser un espacio transparente y ético, donde las decisiones se inspiren en valores corporativos y no en prejuicios sin base en el mérito, la experiencia de las personas, su dignidad o que atenten contra el bien común. Este es y ha sido el espíritu que anima a USEC en la promoción del liderazgo femenino como un aporte único y distintivo, complementario y necesario, no como una cuota mínima.

Es responsabilidad de los gobiernos y de las empresas la de generar distintos modelos y opciones de horarios y jornadas laborales que permitan un desarrollo sustentable, rentable y más productivo. Pero es una responsabilidad diferenciada, pues si son las autoridades las que elaboran las políticas públicas, es en la empresa donde se concreta todo. Y muchas medidas de impacto positivo se pueden implementar ya, sin necesidad de cambios legales.

Se requiere de movimiento y esfuerzo para articular estos cambios; no tantos objetivos como propósitos que den sentido a la vida y motivos para levantarse cada día. Se requiere de consecuencia con los valores personales y apertura para reconocer que hoy el mundo cambio y la familia hoy convive con el trabajo, con los tiempos personales, con la búsqueda de la felicidad.

No sigamos perdiendo más talento y liderazgo femenino, demos espacio al mérito, a las mujeres que viene desarrollando una extraordinaria carrera, de gran complementariedad de roles y gestionando cambios y asumiendo constantemente riesgos. Llegó la hora de querer mirar y ver, porque siempre ese talento ha estado presente y con creces avalando excelentes desempeños y grandes aportes en el mercado laboral. Saquémonos las vendas de los ojos y veamos la realidad, siempre hemos estado.

Publicación: Domingo 8 de marzo de 2020, en El Líbero.