07 Sep 2020

3 millones de empleos – Sergio Merino

Ya comentábamos en una columna anterior con motivo del estallido de violencia, los dilemas que enfrenta el empresario frente al despido; pero ahora el tema es más acuciante, ya que los informes conocidos a fines de la semana pasada hablan de 1,8 millones de personas que perdieron su trabajo este año y de 700 mil con su vínculo laboral suspendido. Es decir, hay 2,5 millones de chilenos sin empleo o con una relación laboral muy precaria. Y estas cifras no consideran tampoco a las miles de Pymes que han debido cerrar o lo harán pronto, por lo que fácilmente se llega a que necesitamos, con urgencia, crear 3 millones de empleos.

La pérdida de empleo afecta con más fuerza a los más vulnerables, pero no solo a ellos. La falta de trabajo vuelve vulnerables a las familias y afecta la dignidad de las personas, pues además de ser un mecanismo para proveer de sustento al trabajador y su familia, es un medio de realización personal y de cumplimiento en la tarea de ser co-creadores con Dios. Bonos, seguros de desempleo y programas sociales son un paliativo para el problema económico, pero no reemplazan el efecto en la dignidad de la persona que sólo se encuentra en el trabajo.

En ese sentido, la experiencia acumulada por más de 70 años por los hombres y mujeres de empresa que han conformado USEC nos muestra que nos vamos a enfrentar a dilemas éticos propios de épocas de crisis profundas; dilemas que muchos empresarios, ejecutivos y emprendedores no han enfrentado nunca en sus vidas profesionales ni laborales. Tendremos que hacernos preguntas difíciles, empezando por revisar si la sostenibilidad de la empresa pasa verdaderamente por una reducción de empleos. De ser necesario, debería ser la última opción. Rescato valiosos testimonios de empresas que han decidido no despedir a nadie durante esta crisis, aún a costa de ver disminuir sus utilidades.

Un profesor de Harvard se preguntaba por qué las empresas japonesas parecen sobrevivir mejor a las crisis y concluyó que se debía a que buscaban primero servir a las necesidades de los empleados y de la comunidad antes que otras medidas de reducción de costos frente a una economía paralizada. “Muchas empresas japonesas no son tan populares entre los tipos de Wall Street porque no están tan centradas en obtener una rentabilidad superior y maximizar el valor para los accionistas”, dice. «En cambio, hablan constantemente sobre la creación de cambios duraderos en la sociedad».

Los que tenemos la bendición de tener un trabajo y la responsabilidad de ofrecer trabajo a otros, vamos a tener que hacernos cargo de este desafío: crear al menos 3 millones de empleos pronto. Tanto por sus efectos económicos y sociales, como por ser un pilar de la dignidad de las personas, es que la recuperación del trabajo debe ser la primera prioridad tanto de las políticas públicas como de los empresarios y emprendedores.

Para esto, no hay recetas ni balas de plata, por lo que vamos a requerir de mucha creatividad y esfuerzo conjunto, dejando de lado miradas ideologizadas y sospechas infundadas.  Se requiere un esfuerzo del Gobierno y del Poder Legislativo para impulsar políticas públicas que sean decididamente pro-empleo; la creatividad de los empresarios para generar nuevos puestos de trabajo; y la colaboración de los trabajadores para adaptarse a las nuevas condiciones (las que con toda seguridad serán distintas de las que hemos conocido). Es importante tomar en cuenta la situación de sectores más afectados por la pérdida de empleo, como las mujeres, aprender de las lecciones sobre la debilidad que significa la alta informalidad laboral,  la necesidad de reestructurar y/o reconvertir a los sectores más afectados por la pandemia,  porque si hay algo que tienen en común estas cinco crisis –de violencia, sanitaria, económica, social y de empleo— es que afectan más a los que menos tienen, y por lo tanto nuestra responsabilidad como empresarios, ejecutivos y emprendedores cristianos es aún mayor.

Nos faltan 3 millones de empleos y tenemos mucho trabajo por hacer.

Publicación: Domingo 6 de septiembre de 2020, en El Líbero.