19 Ene 2016

Francisco Jiménez – La mejor empresa para el mundo

En medio del desafiante contexto en el que estamos inmersos, en que todos nos abocamos a discernir cuál es el mejor camino para recuperar la confianza perdida, resultan muy oportunas las palabras del cardenal ghanés Peter K.A. Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, quien hace pocos días visitó por segunda vez nuestro país.

En medio del desafiante contexto en el que estamos inmersos, en que todos nos abocamos a discernir cuál es el mejor camino para recuperar la confianza perdida, resultan muy oportunas las palabras del cardenal ghanés Peter K.A. Turkson, presidente del Ponificio Consejo de Justicia y Paz, quien hace pocos días visitó por segunda vez nuestro país.

Vino precisamente, a reunirse y dialogar con líderes del mundo de la empresa, la política y la academia, al participar como expositor en una conferencia internacional  organizada por el ESE Business School “El desafío de la empresa privada: de la mejor del mundo a la mejor para el mundo”. En este encuentro llamó a los líderes de negocios a tomar todas sus decisiones teniendo como norte dos principios: el respeto incondicional a la dignidad humana y la promoción del bien común. 

Señaló que para poder seguir estos principios, hay que sentar las bases del negocio en tres ejes: El primero, la producción de productos realmente buenos y servicios que realmente sirvan, que apunten a necesidades humanas reales, cuya satisfacción representa un bien objetivo para las personas y no una eventual degradación de su dignidad. Segundo, organizar un trabajo bueno y productivo, basado en el principio de subsidiaridad, que permita un desarrollo integral, así como el despliegue los talentos de colaboradores,  proveedores y de todos quienes participan en los eslabones de la cadena productiva. El tercero, es generar riqueza buena, es decir, generar valor económico, social, ambiental y humano, con un modelo sostenible de negocio, en el cual las utilidades necesarias y legítimas tengan una distribución justa entre todos los púbicos de interés.

Finalmente, nos invita a empresarios y ejecutivos a visualizar nuestro rol, como una noble vocación y no solo desde la perspectiva de la gestión. En este sentido, el Cardenal nos recordó que estamos llamados a ser co-creadores, a cuidar nuestra casa común y a quienes la habitamos.

Es un buen ejercicio abrir estos temas de reflexión y diálogo dentro de nuestras empresas y en todo nivel, desde el gobierno corporativo. Cada uno de estos ejes y principios tiene aplicabilidad práctica y deben ser considerados en los procesos de toma de decisión. En los tiempos que corren, serán las empresas que a través de sus directorios y ejecutivos, logren actuar consecuentemente con este tipo de valores, las que conseguirán el éxito sostenible, que no se medirá simplemente en términos económicos de corto plazo, sino con parámetros de valoración que tendrán relación con bien común y dignidad de las personas.

Francisco Jiménez U., vicepresidente USEC
Publicación: La Segunda, martes 19 de enero de 2016.