Soledad Neumann – COP21: El gran desafío de todos
El 30 de noviembre próximo comienza la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21/CMP11), en la ciudad de París, la que se extenderá hasta el 11 de diciembre y de la cual debiera emerger un compromiso vinculante de los países miembros de mantener el alza de la temperatura del planeta por debajo de los 2 grados celcius.
El 30 de noviembre próximo comienza la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21/CMP11), en la ciudad de París, la que se extenderá hasta el 11 de diciembre y de la cual debiera emerger un compromiso vinculante de los países miembros de mantener el alza de la temperatura del planeta por debajo de los 2 grados celcius.
Por primera vez, se habla de acuerdos que deberán ser suscritos y cumplidos. No como ocurrió con el Protocolo de Kioto sobre cambio climático (que entró en vigencia el 2005),y que algunos países como EE. UU. no suscribieron porque consideró injusto que marginara de las restricciones que éste imponía, a países como China e India, grandes emisores de gases efecto invernadero, y potencialmente dañinos para su economía. Hoy en día, existe bastante consenso científico sobre los efectos devastadores que podría tener el alza de más de 2 grados de la temperatura en el planeta, tanto para la economía, como para la política, la estabilidad y la paz mundial. Razón por la cual, esta vez ningún país puede restarse de este desafío.
Sin embargo, se requiere más que el compromiso de las naciones. Es necesario que las empresas, la sociedad civil y todos nosotros también nos comprometamos, para alejarnos de un estilo de vida hiper consumista y de la cultura de lo desechable. Incluso la misma Iglesia, gracias a las gestiones del Papa Francisco, ha estado en la primera línea de las negociaciones mundiales sobre el cambio climático. La primera encíclica social del pontífice, Laudato Si fue acogida transversalmente y nos recuerda que la crisis medio ambiental es sólo la punta del iceberg de una crisis más profunda de carácter “ético – social”. Más que emprender acciones medioambientalmente amigables, nos llama a comprender el tema del medio ambientedesde una perspectiva de “ecología humana integral”. Un concepto mucho más amplio que se refiere a la solidaridad con el prójimo, y el respeto a la dignidad humana. Por eso debemos cuidar nuestra “casa común”, pues todos estamos conectados y es la única que tenemos.
Para el sector empresarial , el desafío posee una dimensión humana muy trascendente. Significa reconfirmar si la gestión de cada empresa sigue sustentándose en el espíritu que animó dicho emprendimiento: de ofrecer productos buenos y servicios que verdaderamente sirvan a la sociedad, respetando la dignidad de las personas y la búsqueda del bien común.
Para las grandes empresas industriales, que por la naturaleza de su negocio tienen impactos en el medio ambiente, el llamado es a ser proactivas en estas materias y aunar esfuerzos y creatividad en adoptar prácticas productivas descontaminantes y de mitigación, más que esperar medidas impuestas por el Estado, que pueden no resultar ser las más adecuadas. A su vez, deben dar la debida prioridad a la revisión de todos sus protocolos de producción e incentivar la innovación en materia de reciclaje. Existen iniciativas concretas muy interesantes encaminadas a la limitación de las emisiones de carbono, mejora del desempeño medioambiental, innovación energética, valorización de residuos, que pueden incluso abrir puertas a nuevos negocios.
En consecuencia, los compromisos adoptados a favor del medioambiente por las empresas no pueden enmarcarse únicamente bajo el concepto de responsabilidad social corporativa, porque son parte sustantiva del negocio y los planes estratégicos de la empresa.
Según el último informe del Carbon Disclosure Project, que estudia las estrategias verdes de las grandes empresas mundiales, las trayectorias de reducción de las emisiones adoptadas por la mayoría de las empresas que cotizan en Bolsa, no alcanzan el objetivo de evitar un alza de temperatura por sobre 1,5 o 2 °C. La COP21 representa en 2015 un marco privilegiado de acción y de diálogo para que las empresas definan sus ejes de trabajo y se involucren de manera decisiva con este desafío mundial.
En lo que va del año 2015 y con miras a la celebración de la COP21, se han sostenido un sinnúmero de reuniones preparatorias con los sectores público y privado para delinear los acuerdos que deberán ser asumidos. En ellos, la “investigación e innovación” han emergido como ejes fundamentales. Y esto no es posible sin una adecuada sinergia entre el Estado, la empresa y la sociedad civil.
Unidad, solidaridad y voluntad son los pilares fundamentales que deben sostenernos si aspiramos a enfrentar el desafío más grande que tenemos entre manos.
Soledad Neumann, directora ejecutiva USEC.
Publicación: ChileB.cl, sábado 31 de octubre de 2015.
