25 Oct 2023

Con todo, hasta el extremo – P. Felipe Herrera Espaliat

Reflexión correspondiente al Evangelio del domingo 29 de octubre de 2023 (Evangelio según san san Mateo 22, 34-40).

“La Ley y los Profetas” eran la base de la vida religiosa de los judíos. Estos textos sagrados, que los fariseos estudiaban y aprendían de memoria, y cuyos pasajes llevaban escritos incluso en sus vestimentas, eran la referencia obligada para orientar la práctica del culto, pero también para regular la convivencia social. 

Sin embargo, ese conocimiento ilustrado de la llamada Torah y ese manejo experto de las profecías no había penetrado ni modelado los corazones de quienes formaban la cúpula dirigente del Pueblo de Israel, que con frecuencia olvidaban que Dios prefería la misericordia a los sacrificios. Eso era lo que Jesús reprochaba con fuerza a esos hombres que habían torcido el mensaje divino, construyendo un relato religioso en el cual cada persona podía garantizar su propia salvación si cumplía con lo que ellos llamaban “la Ley”: un cuerpo normativo cuyo espíritu ellos mismos habían distorsionado. Y es que, tanto en aquel entonces como hoy, erudición religiosa y santidad no van necesariamente de la mano.

Por eso, Jesús aprovecha la ocasión que narra el Evangelio de este domingo, aun cuando le estaban tendiendo una trampa, para enseñar que sólo el amor lleva a la plenitud la Ley y los Profetas. El Señor sintetiza todos los mandamientos en el amor a Dios y al prójimo. Se trata de un solo amor, pero de dos amados indisolublemente unidos, de modo que no se puede amar al uno sin amar al otro. 

Y no es un amor cualquiera, es un amor que ha de entregarse con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu, no a medias tintas, ni con un compromiso tibio, ni con una religiosidad vacía, rápida para entrar al Templo, pero lenta para contribuir a la transformación social. Es un amor como el de Jesús, que habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Ese es el mandamiento más grande.