Fiestas Patrias: una oportunidad para unirnos – Enrique Cruz
Comienza septiembre y en nuestro país es sinónimo de celebración, festejos, unidad y de pasar momentos en familia y amigos. Son este tipo de instancias las que nos unen como chilenos. Unidad que hemos visto cómo durante los últimos años se ha ido perdiendo y que necesitamos recuperar. El clima de polarización en Chile es preocupante y debemos trabajar entre todos para recomponer diferencias, escuchar con respeto a los demás y no caer, por ejemplo, en descalificaciones o violencia.
Nuestras Fiestas Patrias, una de las épocas más esperadas por los chilenos, sacan a relucir las tradiciones e identidad nacional, nuestra alegría, gozo y amor por Chile. Sin embargo, estamos en un tiempo difícil para la fraternidad de todos nosotros. Coincidimos que la gran mayoría de las personas queremos un mejor país, más justo, próspero y solidario, pero al momento de cómo conseguirlo es donde afloran las diferencias, que bien conducidas son sanas para la construcción conjunta de Chile. Como en toda gran familia, habrá discusiones y diferencias, pero tenemos que hacerlo con respeto y caridad, escuchando e intentando encontrar valor en los puntos del otro, buscando ahí elementos que permitan mejorar mis posiciones hacia puntos de acercamiento.
Fraternidad implica dignidad y bien común. Quienes creemos en un Dios Padre, debemos ver en todos los otros -creyentes y no creyentes- a nuestros hermanos. Fraternidad implica sentirse hermanos de una misma patria. Para construir un mejor país, necesitamos la fraternidad nacional.
Este mes entramos en la recta final de la búsqueda de una nueva Constitución, que necesariamente debe orientarse hacia fomentar y fortalecer la unidad y fraternidad de todos nosotros, siempre considerando a las personas en el centro. Con un Estado al servicio de las personas y que impulse el desarrollo de organizaciones intermedias, que son las que tienen más conocimiento y cercanía de las personas de su entorno, posibilitando los espacios de encuentro con el otro.
La empresa, como organización intermedia de nuestra sociedad, no sólo ofrece bienes y servicios, genera trabajo, crea y distribuye riqueza, sino que es un actor fundamental en la construcción del tejido social y en el desarrollo material, espiritual y cultural de las personas. Pocas organizaciones como la empresa tienen una dimensión social tan variada y transversal, no sólo por su composición interna, sino por las organizaciones y personas con que se relaciona. De esta manera, la empresa tiene un rol vital en la consecución del bien común.
Las personas estamos en este mundo para ser felices. Nuestra realización personal la encontramos en las comunidades de las que formamos parte. La primera y principal es la familia, junto con los demás cuerpos intermedios que dan forma a la sociedad, incluida la empresa, son un espacio de realización personal y búsqueda del bien común. No podemos dejar pasar estas fechas conmemorativas para reflexionar en nuestra fraternidad nacional, y unirnos como país, donde todos nos sintamos parte de la construcción de un mejor Chile.
Columna publicada el domingo 10 de septiembre de 2023 en El Líbero.
