21 Abr 2022

La paz, la alegría y la misión apostólica – P. Hugo Tagle

Celebramos el segundo domingo de Pascua o Domingo de la Misericordia. Nos narra la primera aparición de Jesús a sus discípulos. Lo primero que les dice es “¡la paz esté con ustedes!” (v.19). El Señor trae paz, es quien acoge, perdona y comprende a sus discípulos en su fragilidad y apacigua sus temores. Jesús les lleva tres dones: la paz, la alegría y la misión apostólica. El Señor Resucitado trae auténtica paz, porque a través de su sacrificio en la cruz ha cumplido la reconciliación entre Dios y la humanidad y ha vencido al pecado y a la muerte.

Faltaba el apóstol Tomás. Informado de ese encuentro, incrédulo, no lo creerá a menos que lo vea personalmente. Ocho días después, tal como hoy, se repite la aparición: Jesús sale al encuentro de la incredulidad de Tomás invitándole a tocar sus llagas. Constituyen la fuente de la paz, porque son el signo del amor inmenso de Jesús por todos nosotros.

Las llagas de Jesús son signo de los problemas, las dificultades, las enfermedades de tanta gente que sufre ¿Tú no estás en paz?, visita a alguien que es símbolo de la llaga de Jesús. De ellas brota Su misericordia. Por eso hoy es el domingo de la misericordia. El segundo don que Jesús resucitado lleva a los discípulos es la alegría. El evangelista relata que «los discípulos se alegraron de ver al Señor» (v.20) ¡Tantas veces que nos dejamos abrumar por la tristeza! En Jesús, encontramos la verdadera alegría que no pasa. 

Y luego, además de la paz y de la alegría, Jesús da a sus discípulos una nueva misión: Les dice «como el Padre me envió, también yo os envío» (v.21). La resurrección de Jesús inicia un nuevo dinamismo de amor que transforma el mundo con su presencia. Nos dice el Papa Francisco: “Estamos invitados a acercarnos a Cristo con fe, abriendo nuestros corazones a la paz, a la alegría y a la misión”. En nuestra vida, nuestros sufrimientos y dificultades, damos testimonio de su presencia redentora y vivificadora. María Santísima nos ayuda en este peregrinar pascual.