El Trabajo – Francisco Jiménez
Compartimos la reflexión de nuestro Presidente, Francisco Jiménez, con motivo del Día Internacional del Trabajo y festividad de San José Obrero, para UNIAPAC (Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa).
Muchas gracias Padre Bernal, por su reflexión con motivo de una nueva celebración del día internacional del Trabajo, que por segundo año consecutivo nos encuentra enfrentados al desafío global de superar la pandemia de COVID19.
Agradezco también la oportunidad de compartir con ustedes mi reflexión en torno a un tema que es del todo central en nuestra actividad empresarial, como es el trabajo.
Lo primero que me nace es una mirada hacia adentro y responderme ¿Qué ha significado para mi el trabajo?, al revisar mi camino laboral, tengo que agradecer a Dios, primero por haberme dado la oportunidad de estudiar y prepararme, luego por haber podido tener siempre trabajos motivantes, interesantes y donde he podido realizarme como persona de modo integral. El trabajo me dio la posibilidad de contar con los ingresos necesarios para formar una Familia, pero sobre todo de encontrar un lugar donde poner en práctica los valores cristianos y sentir que se está contribuyendo al crecimiento del Reino de Dios. No hay ninguna incompatibilidad entre estas dos cosas, trabajo y fe, deben ir de la mano.
La segunda mirada fue hacia mis más cercanos, particularmente a quienes trabajan conmigo y a quienes están bajo mi responsabilidad, me pregunto si ellos y ellas, también podrían decir que están teniendo trabajos donde se realicen como personas. Creo que aquí hay un enorme campo de desarrollo para asegurar que todos los trabajadores, independientemente del nivel donde se desempeñen, tengan asegurado su desarrollo integral, y esto no solo pasa por un salario que les permita llevar una vida de calidad junto a sus familias, sino también porque se sientan (y sean) parte del valor que la empresa agrega a la sociedad. Asimismo, hay que fomentar la espiritualidad de todos los trabajadores y sus familias.
En una tercera mirada, hacia la sociedad toda, la pandemia, como lo dice con dolor el Padre Bernal, nos ha traído desempleo y éste es sinónimo de pobreza. Muchas empresas se han visto obligadas a reducir sus capacidades. Muchos emprendimientos han debido cerrar. Grandes y chicos se han visto afectados. Industrias grandes, como el transporte aéreo de pasajeros o el pequeño restaurante familiar. Quienes tenemos trabajo, debemos agradecer a Dios por eso, debemos sentir el dolor de quienes no lo tienen y debemos colaborar según nuestras posibilidades, en acciones de solidaridad.
Nuestra “noble vocación”, nos empuja a ser creativos y encontrar las formas de volver a crecer, de aprovechar las nuevas oportunidades, de adaptarnos a los cambios que llegaron para quedarse, de poner toda nuestra energía en cuidar a los trabajadores actuales y generar rápido los futuros puestos de trabajo, para que a nadie le falte el suyo.
Finalmente, los católicos somos optimistas y tenemos una mirada de esperanza, sabemos que no caminamos solos por la vida. Los católicos empresarios, los católicos ejecutivos y los católicos emprendedores, contamos con el ejemplo de Jesucristo y su intercesión para ayudarnos una vez más a enfrentar las dificultades y salir adelante. El desafío está planteado y es urgente su solución, es tiempo de la acción.
Francisco Jiménez Ureta
Presidente
Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC)
Santiago de Chile, mayo 2021
