El llamado de Dios exige conversión – Mons. Fernando Chomali
El texto del Evangelio de hoy es notable. Nos dice que Dios, aunque no necesita de nada quiere manifestar su mensaje de salvación a través de personas concretas que trabajan para ganarse el pan de cada día. Este llamado es urgente porque el anuncio es potente: El reino de Dios está cerca. Ello exige conversión, es decir reconocer a Dios como el absoluto, vivir según sus mandamientos, y de modo especial según el mandamiento del amor. Y, claro está, dejar de lado todo lo que nos separa de Él, comenzando por no vivir los mandamientos de Dios.
Para anunciar el Evangelio, Dios le pide al hombre radicalidad, es decir, dejar todo y seguirlo a Él. Ello requiere, en primer lugar mucha fe en aquel que llama y mucha esperanza en el sentido de que la promesa es fuente de algo superior que el hombre no es capaz de darse a sí mismo. En efecto, los seres humanos podemos tener muchos logros humanos, sociales y familiares, -lo que está muy bien, por cierto- pero no podemos salvarnos, es decir lograr nuestra vocación divina, sin estar cerca de Dios.
El llamado a evangelizar, a atraer a hombres y mujeres hacia el mensaje de salvación es tarea de la Iglesia en su conjunto. Y la mejor manera de hacerlo es dando un testimonio coherente de vida entre lo que se dice y se hace, entre la fe que se profesa y la vida que lleva. Ello requiere no sólo conocer los mandamientos, sino que también pedir la gracia de vivirlos. Nada más atractivo que un testimonio cristiano coherente en el lugar donde se esté, en la situación en que se esté y con quien se esté. Ese es el desafío y la tarea.

