24 Ene 2017

USEC despidió a José Zabala de la Fuente

Ingeniero, empresario y con una profunda vocación social, entre 1985 y 1991 fue presidente de nuestra institución. En el día de su despedida, Bruno Baranda, actual presidente de USEC, recordó su compromiso con los más pobres y cómo, desde su posición de liderazgo, trabajó siempre para construir un país y una sociedad mejor. 

Para él la lucha contra la pobreza no era un decir. Muy por el contrario, se trataba de una batalla que había que librar con acciones concretas y desde la primera línea, estando siempre dispuesto y disponible, desde muy joven, para aportar en ese desafío.

A los 15 años comenzó a trabajar con personas en situación de pobreza en El Salto; más adelante hizo clases y dirigió la Escuela Obrera Diego Portales en sus años de universitario; y luego, ya incorporado al mundo de los negocios, entre 1985 y 1991 presidió USEC; también Cáritas Chile y durante 13 años el Hogar de Cristo, obra fundada -al igual que nuestra institución- por su gran amigo el Padre Alberto Hurtado.

Hijo de inmigrantes españoles, el “Pepe”, como lo llamaban cariñosamente sus más cercanos, creía que para superar la pobreza era necesario un trabajo conjunto entre el Estado, los organismos de la sociedad civil y del mundo privado. Decía:

“Mi deseo está influido por mi fe y formación católica, pero sé que frente al tema de la pobreza no existen diferencias intelectuales o emocionales, entre hombres de buena voluntad, cualquiera sea su fe o su falta de ella”.

Padre de ocho hijos, amante esposo de Gabriela Hevia Yanes -a quien despidió en 2012-, para don Pepe el rol de los empresarios en lo social iba más allá del aporte económico. “En muchas obras ponen los billetes, pero yo veo cada vez mayor interés por involucrarse. Hay empresas que tienen todo un equipo para desarrollar proyectos sociales, son cosas muy desconocidas y hay muchos prejuicios de que los empresarios lo hacen para tranquilizar sus conciencias, pero no es así”, declaraba con énfasis.

Así era José Zabala. Un hombre y empresario exitoso, jugado, comprometido y esperanzado con la posibilidad de construir un país y una sociedad mejor. En USEC queremos seguir y difundir esos pasos y trabajamos por mantener vivo el espíritu que inspiró en este aspecto a quien fuera nuestro presidente, porque estamos convencidos de que no podemos quedarnos mirando desde el “balcón”, sino que debemos caminar dejando de lado la comodidad y atrás la indiferencia, para hacer un verdadero y efectivo aporte.

José, hoy te despedidos agradecidos por tu inmensa generosidad y entrega al prójimo y a la causa empresarial. Esperamos seguir buscando caminos para influir en todos los hombres y mujeres de empresa que detentan posiciones de liderazgo, con el fin de construir culturas y valores corporativos que construyan una gestión más humana y una sociedad mejor.

Descansa en paz.