07 Ene 2016

Sorprendente dinamismo laboral

El Gobierno debería concentrar sus esfuerzos en preservar aquello en lo que durante el 2015 obtuvo su mejor desempeño: la creación de empleos en el sector privado…

Con un crecimiento inferior al 2% interanual en los últimos meses del año pasado, la actividad económica vuelve a refutar los pronósticos de una pronta recuperación. Mientras tanto, el mercado laboral – contraviniendo los augurios de un inminente enfriamiento- continúa sorprendiendo por su buena salud. Así, la semana pasada el INE dio a conocer que la desocupación fue de 6,3% para el trimestre móvil terminado en noviembre último, tasa moderada y equivalente a la del año anterior. 

Hasta ahora, los expertos no se explican bien el aparente divorcio entre la marcha de la producción y la del empleo. Se han manifestado dudas sobre la metodología utilizada para la calificación de los inactivos -que no se cuentan como desempleados-, y también sobre el fuerte incremento de los pensionados por invalidez, que tampoco se cuentan para esa medición. Pero esas explicaciones apuntan al comportamiento de la fuerza de trabajo, la cual, con una expansión de 1,3% en el último dato, exhibe una variación moderada, pero en absoluto anómala. 

La verdadera incógnita parece estar en el dinamismo de la ocupación, que ha aumentado en un 1,3%, pese al magro crecimiento de la actividad económica. Algunos analistas han puesto la mirada en el fuerte aumento de los trabajadores “por cuenta propia” -que muchas veces se desempeñan en ocupaciones informales y mal remuneradas-, pero también se han creado 105 mil nuevos empleos asalariados. Dicho ritmo, aunque inferior al registrado durante el auge económico de 2010-13, supera lo previsto. Se ha aludido también a los muchos empleos públicos creados en los últimos dos años, pero según el INE el 30% de los nuevos puestos de trabajo son responsabilidad del sector privado. 

Un factor que también cabe considerar es que, de acuerdo con el INE, hay una importante disminución en la jornada laboral promedio, lo cual sugiere que una alta proporción de las nuevas contrataciones, muchas de ellas en sectores de servicios y que corresponden a mujeres, sería de jornada parcial. Ello puede ser una saludable señal de diversificación de nuestra estructura productiva y oportunidades laborales. Pero también puede indicar que las buenas ocupaciones, que por obra de la desaceleración económica se están perdiendo en la minería, la industria y el comercio, están siendo reemplazadas por otras de inferior calidad. 

Aun así resulta sorprendente la expansión que todavía exhiben las oportunidades de trabajo en sectores tales como construcción, educación, salud y turismo, desafiando el mal ambiente económico que revelan las encuestas de expectativas. No cabe sino concluir que el dinamismo empresarial desatado durante el auge de comienzos de la década -si bien disminuido- aún persiste, como, por ejemplo, lo atestigua el alto ritmo de creación de empresas. A ello cabe agregar que el inusualmente reducido costo del crédito permite a las empresas diferir los ajustes de costos, los que en condiciones financieras más estrechas habrían conllevado despidos abruptos. 

Sin embargo, no hay que confiar que el actual dinamismo empresarial y laboral esté asegurado. De hecho, los últimos datos revelan que la creación de nuevos puestos de trabajo ha perdido vigor y sugieren que durante el presente año la desocupación podría finalmente iniciar su temida alza. Por ello, y considerando que -por buenas razones- las políticas fiscal y monetaria han debido iniciar un giro restrictivo, el Gobierno debería concentrar sus esfuerzos en preservar, en la medida de lo posible, aquello en lo que durante el 2015 obtuvo su mejor desempeño: la creación de empleos en el sector privado. Bajo ese prisma, llama la atención la insistencia ideológica o interesada por parte de sectores del oficialismo en los aspectos más críticos de la reforma laboral en debate, los que, en opinión de la generalidad de los expertos, atentarían precisamente contra la generación de nuevas oportunidades de trabajo. 

Publicación: El Mercurio, jueves 7 de enero de 2016.