18 Abr 2016

Roberto Méndez: “El valor del esfuerzo nacional nos ayudará a salir de este momento sombrío en el alma de Chile”

Así lo manifestó el presidente de GfK Adimark, invitado por USEC, quien ofreció una mirada sobre nuestra sociedad, dejando en evidencia un cambio en el estado de ánimo de los chilenos, marcado por una fuerte pérdida de confianza hacia los líderes y sus instituciones

“La encuesta nace con el objetivo de hacer una radiografía sobre los chilenos, ad portas del bicentenario. Queríamos dar cuenta de cómo estábamos no sólo en términos económicos, sino en el alma. Pero hoy, al mirar hacia el 2005, nos damos cuenta que hemos transitado desde una sociedad optimista -tras un periodo económico exitoso que redujo la pobreza e hizo florecer a la clase media- a una situación de pesimismo que ha derrumbando nuestro espíritu nacional”, señaló Méndez en el encuentro “Café con…” de USEC.

Una característica importante de este nuevo contexto nacional, es la dramática pérdida de la confianza, que sin embargo, es un fenómeno global. Otro factor que ha contribuido al pesimismo es el deterioro del orgullo nacional. Según los resultados de las encuestas, el 2005, un 79% de la población estaba orgullosa de ser chileno, sin embargo, este indicador bajó a un 62% el 2015. Asimismo, para la pregunta: ¿considera a Chile un país corrupto?, un asombroso 80% del universo encuestado cree que si y además, que somos tan  corruptos como otros países de la región.

En el ámbito valórico-cultural, se registra una mayor apertura ante el matrimonio entre personas del mismo sexo y también la aceptación de la despenalización del aborto en sus tres causales como lo define el proyecto de ley presentado por el gobierno. En cuanto al matrimonio y la familia, se ha validado la convivencia de la pareja como una solución aceptable y adecuada para tener hijos. Cabe destacar que los padres del 70% de los niños que nacen hoy, no están casados. 

Hacia una mirada optimista

Pero no todo son malas noticias. Roberto Méndez también destacó los datos que brindan una mirada positiva con respecto al futuro del país. La encuesta muestra que a pesar del pesimismo, la población chilena ésta consciente del progreso de las últimas décadas y perciben que hoy vivimos mejor que nuestros padres. 

“Ha mejorado el nivel de ingresos. Hemos alcanzado mayores metas materiales y familiares dada las nuevas prácticas laborales impulsadas por las empresas como la conciliación trabajo, familia y vida personal”. 

Otro elemento optimista es que la confianza no se ha perdido del todo, sino se traslado hacia lo cercano. La gente confía en su banco, en la empresa donde trabaja y en el político por el que votó, a diferencia de lo que considera en macro y lejano: Las empresas, la política, los bancos. Este fenómeno se reconoce como la paradoja de Fenno, cientista político que observó en Estados Unidos el contraste entre la baja evaluación del Congreso Norteamericano y las altas tasas de reelección parlamentarias. 

Se puede decir entonces que la confianza está, lo que es muy esperanzador. Si la confianza desaparece es imposible rearmar un clima positivo. Pese a lo anterior, nuestro país sigue siendo considerado un buen lugar para vivir, a diferencia de hace 10 años.  Un número importante de chilenos cree que su situación personal mejorará (60%), y son optimistas frente al futuro. 

En cuanto a las bases de la economía, la encuesta revela que se percibe una mayor estabilidad, lejos de la situación crítica que se aprecia en la opinión pública y los medios. 

Evaluación del Gobierno marzo 2016

Frente a la gestión de la presidenta Bachelet, 2/3 desaprueba su gestión,  cifra que se ha mantenido desde hace un año. Sus posibles causas son reformas mal diseñadas y una pérdida de confianza especialmente de los grupos socioeconómicos más bajos. (Solo un 49% de la ciudadanía está de acuerdo con la Reforma de Educación y un 41% aprueba la Reforma Laboral).

Al finalizar, Roberto Méndez manifestó que aunque la Encuesta Bicentenario habla de un momento algo sombrío en el alma de Chile, no se puede perder de vista los grandes activos nacionales que aún se mantienen. “El valor del esfuerzo nacional no se ha perdido, y pensarlo, es un error ya que es la base para construir propuestas”, señala.

En cuanto a la confianza, la gran tarea de las empresas y la política es recuperarla. Y la forma de hacerlo es reconociendo errores y cumpliendo lo que se promete.

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