18 Abr 2014

Encuentro empresarial: USEC llama a ejercer liderazgos diferentes conciliando negocios y sociedad

En la instancia, se invitó a examinar con una mirada crítica el estilo y valores implícitos en el ejercicio del poder dentro de sus organizaciones. 

En un interesante encuentro, los profesionales y académicos de la Universidad Católica,  Cristián Saieh y Nicolás Majluf, se refirieron a las nuevas nociones de autoridad y liderazgo, a partir del ejercicio virtuoso de los Papas Benedicto XVI y Francisco.  

Construir poder es importante para “hacer cosas”, pero la manera cómo éste se edifica es un  importante factor que determinará si su ejercicio mejora o daña la dignidad de las personas con quienes nos rodeamos. Para analizar este tema, USEC invitó a directivos de empresa a reflexionar  junto al abogado, académico y director del Centro de Negociación y Mediación de la UC, Cristián Saieh y al académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la UC, director de empresas y cercano colaborador de USEC, Nicolás Majluf, a reflexionar sobre las conductas que ejercemos, promovemos y premiamos dentro de nuestras organizaciones. 

Aprovechando la contingencia con los cambios de los líderes de la Iglesia Católica, tras la renuncia de Benedicto XVI y la elección del papa  Francisco, la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC, organizó un encuentro empresarial para reflexionar sobre los liderazgos que se requieren en las organizaciones y equipos de trabajo, y sus desafíos desde una mirada práctica.  

Si bien el manejo que se hace del poder es vital para alcanzar una gestión exitosa al interior de las organizaciones y con el entorno, Cristián Saieh explicó que existen grandes limitantes. Según una encuesta realizada el 2012 por el Centro de Negociación y Mediación de la UC, un 75% de profesionales se siente de antemano “perdedor” al abordar un conflicto en su empresa, ya que percibe que es la dirección o la gerencia la que tiene el poder.  Asimismo, agregó que al ejercer su liderazgo, tomar decisiones y negociar, el 65% de los ejecutivos encuestados declara que su principal falencia es no tener herramientas para persuadir a sus equipos de trabajo y no saber utilizar o usar inadecuadamente el propio poder. 

El desafío para Saieh es entender que los problemas de la organización deben abordarse sin temor,  tomándolos como una oportunidad para crecer y generar valor en la compañía. “El líder debe influir positivamente en el comportamiento, no sólo en su equipo de trabajo sino también con el entorno que rodea la empresa. Si lo hace en forma legítima, obviamente ejerce liderazgo, siendo capaz de influir en las personas y en el entorno”, sostiene. 

A partir de la crisis vivida por la Iglesia Católica en el último tiempo, el académico y abogado llamó a la empresa a abordar de frente los conflictos que se le presenten. “Estos deben superarse usando el poder de forma legítima y preguntándonos previamente qué tipo de liderazgo queremos ejercer, cómo usarlo debidamente y cómo abordar conflictos y quiebres en la empresa  buscando generar valor, en vez de destruirlo”, enfatizó.  

Considerando los testimonios de los papas Benedicto XVI y Francisco, destacó que estos tienen mucho que enseñarnos en resolución de conflictos. Identificó las cinco principales fuentes de poder: 

•Conocimiento Experto: contar con un conocimiento cabal, con preparación exhaustiva,  conocimiento de su gente, de sus equipos y de su entorno, como también de sus productos o servicios. 

•Disposición sobre Recompensas y Castigos: se aplican criterios de legitimidad (justicia y objetividad) para incentivos, rentas, despidos, amonestaciones, entre otros. 

•Persistencia: un líder ejecutivo que no se rinda ante la adversidad; perseverar siempre por un propósito legítimo y justo. 

•Carisma: ideal para generar valor y, en caso de no tenerlo, ser humilde, modesto y delegar en quien tiene carisma. 

•Integridad Personal: dimensión ética del poder, donde el líder ejecutivo es veraz en la entrega de información y cumple la palabra empeñada. “Su empresa es creíble y confiable: sus colaboradores lo saben y  el entorno también”, puntualizó.

Por su parte, el docente y director de empresas Nicolás Majluf se refirió a la urgente necesidad de construir liderazgos pero en un nuevo modelo de empresa. “Considerar que lo único que importa es maximizar la utilidad, es una respuesta que hoy resulta insuficiente y peligrosa, pues pone en riesgo la estabilidad del sistema económico que nos rige, que ha traído grandes beneficios a Chile y a muchos países del mundo. Lo que realmente debemos maximizar  es el sentido de lo que se hace, el propósito que se persigue, la búsqueda de la excelencia, el compromiso de trabajadores y ejecutivos, la confianza en las relaciones con proveedores y clientes, el mutuo respeto y admiración de las comunidades, la equidad en las relaciones con las autoridades, y tantas cosas más”, explicó. 

El académico fue enfático en sostener que la utilidad no puede ser el propósito de una empresa. “La utilidad es la última línea, la medición del resultado, el registro final de una miríada de actividades. Y si las cosas se hacen bien qué duda cabe, los resultados van a ser positivos”, aseguró.

Para dirigir una organización, Majluf destacó que es preciso un líder que cuente con seis atributos:  

•Saber discernir lo que es bueno, bajo decisiones fundadas en valores personales y orientados al bien común. 

•Distinguir lo esencial, lo cual requiere persistencia y atención a los detalles, que derivan de verdades universales a raíz de situaciones particulares. 

•Crear contextos compartidos, que son las oportunidades formales e informales de interacción donde deben generarse un sentido de propósito común. Comunicar la esencia consiste en utilizar historias, metáforas, y otro lenguaje figurativo para comunicar lo esencial de modo que todos comprendan (para llegar a la mente y el corazón de las personas).    

•Ejercer poder político al punto de movilizar a la gente, entendiendo sus puntos de vista y emociones, descifrando sus mensajes verbales y no-verbales y actuando en el momento oportuno. 

•Promover el “saber hacer” en otros, que estimula el liderazgo distribuido”, comentó.

La negativa imagen de la empresa

A juicio de Majluf, en la actualidad  las empresas se ven como una de las principales razones de los problemas sociales, medioambientales y económicos. La percepción generalizada es que las empresas están prosperando a expensas de la comunidad. Lo que es aún peor, es que mientras la empresa más adopta medidas de Responsabilidad Social, se la culpa más por las fallas de la sociedad.  “La legitimidad de los negocios ha caído a niveles no vistos en la historia reciente. Esto hace a los líderes políticos imponer regulaciones que debilitan la competitividad y reducen el crecimiento económico”, señala. 

El llamado que hace el académico es a que las empresas asuman el liderazgo que les corresponde y concilien negocios y sociedad. “Ya hay conciencia de esto entre los líderes más relevantes y se asoman elementos básicos de un nuevo modelo de negocios, que se encuentra en el principio del valor compartido, el cual implica que se crea valor económico conjuntamente con la creación de valor para la sociedad, al orientarse hacia la satisfacción de sus necesidades y desafíos”, explica.

Al cierre del encuentro, el director de empresas entregó una guía para gerentes donde, “el reconocimiento del poder transformador del valor compartido está aún en su infancia. Se requiere que líderes y gerentes desarrollen nuevas habilidades y conocimientos, tales como una apreciación más profunda de las necesidades de la sociedad, una mayor comprensión de las verdaderas bases de la productividad de una empresa, y la habilidad de instituciones con y sin fines de lucro, de colaborar más efectivamente entre ellas”, concluyó.