03 Sep 2014

Cardenal del Vaticano rescata la vocación de ser empresario

Ante más de 500 empresarios y ejecutivos locales, el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Peter Turkson, señaló que los directivos no sólo están llamados a hacer negocios sino a ser líderes que trabajen por el bienestar humano.

Para contribuir a humanizar el medio empresarial, la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC), organizó una importante conferencia con el cardenal ghanés, Peter Turkson, quien dio a conocer “La Vocación del Líder Empresarial”, documento que le habla al corazón del empresario y ejecutivo.  

En su mensaje, el cardenal africano de más alto rango en el Vaticano interpeló a ejecutivos y directivos a integrar su fe a la gestión empresarial y, que a la hora de tomar decisiones, éstas se basen en principios ético-sociales. “Uno de los problemas más graves para los hombres de empresas es llevar una vida dividida. No poder aplicar sus convicciones a la práctica empresarial diaria. Esta separación puede conducir hacia un desequilibrio que lo desvía de su verdadera vocación: construir un desarrollo integral centrado no sólo en el crecimiento económico y material”.

El encuentro contó con la participación de destacados empresarios, ejecutivos y representantes de la iglesia, además de directivos de Uniapac, Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresa,  red a la que USEC pertenece.

El cardenal Turkson expresó que la Iglesia quiere ayudar y animar a los empresarios para que puedan cumplir con su importante rol y gran responsabilidad hacia la sociedad. “Creemos firmemente que no se debe señalar a nadie, sino se debe ayudar a los profesionales a comprender y actuar en el mundo de los negocios según su fe”, recalcó. 

Citando al Papa Francisco, dijo que la vocación de un empresario “es una noble tarea, siempre que se deje interpelar por un sentido más amplio de la vida”. Agregó que los hombres y mujeres pueden servir al bien común de un modo más eficaz, y hacer los bienes del mundo más accesibles a todos. 

Consideró la actividad empresarial como parte del quehacer humano, al cual la persona está llamada a asumir, como “continuación de la obra divina de la creación. Así como Dios creó la madera, -dijo- necesita del hombre para hacer la mesa”. El cardenal Invitó a mirar esta actividad como “un llamado, una vocación, un papel muy noble. Dijo que la Iglesia con gran alegría apoya y ayuda a los hombres de negocios a responder de forma adecuada a la propia vocación, y a descubrir su lugar desde dónde aportar.

Invitando a los presentes a participar del mundo económico y financiero, a la luz de los principios de la Dignidad Humana y el Bien Común, Turkson se refirió a los orígenes de “La Vocación del Líder Empresarial”. La definió como una guía práctica que, través de un examen de conciencia, invita al líder a seguir una metodología basada en el ver, juzgar y actuar,  para abordar los retos y oportunidades que ofrece el mundo de los negocios.

El documento señala que una parte importante de la vocación consiste en ver la situación con mayor claridad, juzgar con principios que persigan el desarrollo integral de las personas, yactuar de forma tal, que se apliquen dichos principios a las realidad que enfrenta.

El cardenal invitó a reconocer en la empresa todo su potencial, su capacidad de crear Buenos Bienes: hacer productos que sean verdaderamente buenos y servicios que sean realmente útiles; en solidaridad con los pobres, Buen trabajo: organizar un trabajo bueno y productivo donde los empleados desarrollen sus dones y talentos; y Buena riqueza: actuar como administradores y crear riqueza sostenible que se distribuya con justicia.

Por último, se refirió a la “lógica del don”, que busca humanizar y civilizar los mercados y los negocios. Señaló que todo cristiano está llamado a ejercer la verdadera caridad, según la propia vocación y el grado de influencia que ejerce en la esfera pública. “Cuando se habla de administración, no sólo se piensa en el dueño; cuando se apela al bien común, no hay que mirar los bienes privados; y finalmente cuando se piensa en las personas, no sólo hay que apuntar a  un tema de recursos”, finalizó el cardenal. 

Perseguir los sueños

José Antonio Garcés, presidente de USEC, dio la bienvenida a los asistentes y valoró que la Iglesia haya puesto sus ojos sobre la labor del empresariado a través del documento pontificio. “Vemos que la iglesia reconoce el impacto de la empresa como un agente de transformación relevante para la sociedad. En este sentido, debemos constituirnos en una gran red de personas que cree firmemente en que lo que hacemos es trascendente, y que es posible juntos aportar a un proyecto mayor. Si logramos humanizar las empresas, estaremos contribuyendo a humanizar la sociedad entera”, enfatizó.

Llamó a no perder de vista los sueños que un día los inspiraron a comenzar sus carreras, a impedir que se diluyan, a motivar a otros a seguirlos y a sentirse orgullosos desde la empresa, a aportar al país y al mundo.  El titular de USEC dijo que es tiempo de redescubrir nuevos liderazgos, positivos y de servicio a los demás. “De nosotros depende hacer una GESTIÓN con mayúscula: que más allá de que a la empresa le vaya bien, trascienda por la manera en que potenciamos a las personas con que trabajamos, por fomentar su participación, por valorar su trabajo y creatividad”.  

Representando a la red internacional de empresarios cristianos UNIAPAC, su presidente José María Simone, se refirió al perfil que debe tener un dirigente empresarial comprometido.”Debe ejercer un liderazgo congruente con  principios y valores que apunten a la dignidad del hombre a través de su trabajo, además de establecer condiciones básicas de negocios sustentables que permitan el desarrollo económico y social, y por ende, se pueda abocar a asistir a los más pobres de la sociedad”, señaló. “Un buen sistema económico –agregó- debe consistir en potenciar una economía socialmente responsable, basada en la libertad de los actores y en su responsabilidad”.

Ante los mensajes que el Papa Francisco ha enviado al sector empresarial, el empresario argentino manifestó  que “los directivos y ejecutivos cristianos estamos llamados a producir bienes que sean realmente buenos y servicios que realmente sirvan, además de promocionar el desarrollo integral de las personas”. En cuanto a la ética por la cual un líder debe regirse, comentó que ésta constituye un compás que indica la dirección correcta a seguir”.

Finalmente,  el empresario leyó un mensaje que el Papa envió para ser difundido entre los líderes que componen y comparten la misión de Uniapac. “Los aliento a seguir trabajando bajo este objetivo de humanizar la empresa con espíritu cristiano y solidario. Desde Roma envío la bendición para todos ustedes”, dijo.