18 Dic 2020

Nuncio Apostólico expone sobre la encíclica “Fratelli Tutti” en Encuentro Anual de Socios de USEC

Monseñor Alberto Ortega analizó la última encíclica del Papa Francisco, cuyos ejes son la fraternidad y la amistad social, en un conversatorio con el Presidente de USEC, Sergio Merino, y  los directores de nuestra corporación, Francisco Jiménez y Augusto Undurraga.

“Es una alegría poder dirigirles la palabra para hablar de esta encíclica Fratelli Tutti, que el Papa Francisco nos ha regalado hace dos meses, y que tiene una contribución muy significativa a la doctrina social de la Iglesia y, por tanto, una gran relevancia para USEC. De hecho, pues, reconocerán en este documento muchos de los elementos contenidos en los compromisos que como empresarios, ejecutivos y emprendedores cristianos han asumido ustedes”. 

Con estas palabras el nuncio apostólico en Chile, monseñor Alberto Ortega, comenzó su presentación acerca de la última encíclica del Papa Francisco, que compartió con los casi 50 socios de la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC) que participaron en el Encuentro de Socios 2020, titulado “Diálogo en torno a Fratelli Tutti y realizado el pasado 15 de diciembre. A lo largo de su exposición, el nuncio realizó un resumen de la encíclica y recalcó los elementos que podían ser de interés para los hombres y mujeres de empresa.

Una forma de vida con sabor a Evangelio

El embajador de la Santa Sede explicó que la introducción del texto “nos da unas claves de lectura importantes para entender todo el documento. El título de la encíclica, Fratelli Tutti, es una expresión de ‘san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio’. Y esto es lo que hace el Papa también con esta encíclica: ‘proponer una forma de vida con sabor a Evangelio’. Y de los consejos que da San Francisco, el Papa destaca sobre todo el que ‘invita a un amor que va más allá de las fronteras de la geografía y del espacio’, para expresar esta idea ‘de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar (…) donde haya nacido o donde viva’”.

“El Papa se inspira en San Francisco y dice que lo que el santo de Asís hacía no era ‘la guerra dialéctica, imponiendo doctrinas, sino que comunicaba el amor de Dios’. Me parece una afirmación interesante sobre el modo de actuar de la Iglesia y de cada uno de nosotros (…). El Papa en este documento recoge intervenciones que ya había hecho sobre el tema de la fraternidad y la amistad social y las pone en un contexto más amplio de reflexión”, profundizó el también doctor en Derecho Canónico. 

La propuesta de un sueño en diálogo con todos

El nuncio apostólico destacó que el Papa Francisco ofrece “esta encíclica social como un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras”. “Pero este sueño no es una utopía, sino que nace del realismo de la fe y de la esperanza, y propone un ideal concreto a todos los hombres”, profundizó. 

“Por eso, cuando habla de este sueño (…) especifica que si bien él escribe esta encíclica desde sus ‘convicciones cristianas’, ha ‘procurado hacerlo de una manera tal que la reflexión se abra al diálogo con todas las personas de buena voluntad’ . Y por eso en esta encíclica, a diferencia de otras, no encontramos tantas citas del Evangelio, tantos argumentos teológicos, sino que está más bien pensada en un diálogo con todos; pero al mismo tiempo, se ve también cómo la fe incide de una manera especial, y en diversos momentos del documento el Papa hace ver que la fe da una motivación más profunda a lo que él dice, que vale para todos”, explicó. 

Mons. Alberto Ortega resaltó que el Papa pone como modelo social al buen samaritano. En esa línea, el Papa dice que éste “invita a que resurja nuestra vocación de ciudadanos del propio país y del mundo entero, constructores de un nuevo vínculo social. Es un llamado siempre nuevo, aunque está escrito como ley fundamental de nuestro ser: que la sociedad se encamine a la prosecución del bien común y, a partir de esta finalidad, reconstruya una y otra vez su orden político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano”

La empresa como una noble vocación

El Papa ve a la “actividad de los empresarios” como “una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos”. Al mismo tiempo, Francisco dice que “en todo caso estas capacidades de los empresarios, que son un don de Dios, tendrían que orientarse claramente al desarrollo de las demás personas y a la superación de la miseria, especialmente a través de la creación de fuentes de trabajo diversificadas”.

En el capítulo 5, dedicado a “La mejor política”, “entre muchas cosas, el Papa habla de la importancia del trabajo”: ‘El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna. (…) Por más que cambien los mecanismos de producción, la política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo. Porque «no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo»’, afirma el Papa.

Un cambio en los corazones

“Y para que se logren estas cosas el Papa señala también la importancia de un cambio en los corazones humanos. No se trata de cambiar las estructuras, hay que cambiar los corazones, hay que cambiar los hábitos, hay que cambiar los estilos de vida. El Papa no propone recetas concretas sobre cómo actuar, sino que señala unos grandes principios, e invita a este cambio personal: si no se cambia el corazón, no se puede construir la fraternidad y la amistad social”, profundizó monseñor Ortega y agregó que «tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos»”

Los directores de USEC, Francisco Jiménez y Augusto Undurraga, junto con agradecer la presentación del nuncio apostólico, valoraron la encíclica, especialmente para los procesos que enfrenta el país, y recomendaron su lectura. “USEC debiera siempre tratar de ser el buen samaritano, y también la posada, de alguna manera. USEC debe ser una organización que esté consciente de que tiene que actuar como el buen samaritano y nunca mirar hacia el lado, aunque nos duela”, sostuvo Francisco Jiménez.

“Esta asamblea de socios de USEC culmina el año 2020. Un año que quedará para siempre en nuestra memoria: un año en que cambiamos nuestra forma de trabajar, cambiamos nuestra forma de relacionarnos, cambiamos de alguna manera nuestra forma de vivir. Pero estos cambios para nada han significado una baja o una degradación de nuestra misión en USEC; todo lo contrario, ha sido una oportunidad para reforzar nuestra misión, reforzar la difusión de la doctrina social de la Iglesia, reforzar la importancia que tiene el trabajo, reforzar la importancia de nuestros valores cristianos. Y en este contexto creo que la encíclica Fratelli Tutti viene casi como anillo al dedo”, concluyó Sergio Merino, Presidente de USEC.