Las claves para vivir la Paz y la Solidaridad marcan Retiro USEC 2022
El obispo auxiliar de Santiago, monseñor Cristián Roncagliolo, y el párroco de María Madre de la Iglesia, P. Pablo Arteaga, invitaron a los socios de la Corporación a reflexionar sobre estos importantes valores cristianos, en el primer encuentro presencial de USEC del año.
Una treintena de socios participaron en la primera actividad presencial del año de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC): el Retiro Espiritual “Paz y Solidaridad, lo que el mundo necesita”, realizado el sábado 9 de abril por la mañana, en el Centro Misión Regnum Christi, para preparar la Semana Santa.
Monseñor Cristián Roncagliolo explicó que “el sentido del retiro es retirarse para dedicar un tiempo a Dios por una jornada”. En este caso, señaló que busca “preparar el corazón para el Triduo Pascual”, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Por eso, el Presidente de USEC, Francisco Jiménez, indicó que el rol de los socios de USEC es “ser Jesucristo en el mundo del trabajo”.
El obispo auxiliar de Santiago, monseñor Cristián Roncagliolo, y el párroco de María Madre de la Iglesia, P. Pablo Arteaga, reflexionaron sobre la importancia de la paz y la solidaridad en el mundo y en Chile, y cuál es el rol de los empresarios, ejecutivos y emprendedores cristianos en la búsqueda de la paz y la solidaridad social.
Tres acciones para vivir la solidaridad: Ver, compadecerse y comprometerse
A lo largo de su meditación, el Vicario General del Arzobispado de Santiago, resaltó la parábola del buen samaritano como ejemplo para vivir la solidaridad, invitando a los asistentes a preguntarse “dónde puedo vivir hoy la solidaridad” y “qué cosa concreta puede expresar mi solidaridad”.
Monseñor Cristián Roncagliolo explicó que los cristianos estamos llamados a seguir “la propuesta de Jesús, que es superior al cumplimiento de la ley y las normas”, y se basa en “practicar la misericordia”: “La matriz de la solidaridad es la caridad, la donación de sí”, señaló
Como el fariseo, el levita y el doctor de la ley, monseñor Roncagliolo señaló que “uno pasa de largo, no ve: mucha gente no ve la violencia porque hay cosas que nos ciegan”. Aseguró que “las cegueras que nos hacen pasar de largo son muchas”.
Por el contrario, “el samaritano lo vio y se conmovió. Así dice el Evangelio”, recordó el obispo auxiliar de Santiago. “El crucificado es el samaritano que nos invita a ver, compadecernos y comprometernos. Tres palabras para vivir la auténtica solidaridad”, reflexionó.
Dios nos llama a vivir en la paz
El P. Pablo Arteaga, por su parte, en su meditación abordó la importancia de la paz cristiana en la sociedad. Comenzó su meditación asegurando que “el hombre está llamado a vivir en paz”, porque Dios es un “Dios de paz”.
Recordó que tanto el Jardín del Edén como el Cielo son lugares de paz y que la paz se rompe con la “entrada del pecado en el mundo”, con el cual “hemos roto amistad con Dios”. “La raíz de todo pecado es el querer ser como dioses”, que produce una “realidad de desintegración en nosotros mismos”, profundizó.
Pero el hombre puede salir de esa “realidad”: Con su Muerte y su Resurrección “Jesús viene a regalarnos la paz”, recordó. “Dios me creó para la paz y me quiere para la paz”, resaltó el P. Pablo Arteaga.
Con estas reflexiones el Párroco de María Madre de la Iglesia buscó preparar a los asistentes para la celebración de la Santa Misa, con la que se dio término al Retiro USEC.
