19 Ago 2021

La empresa al cuidado de las personas

En el quinto encuentro del Ciclo Café Con del año, moderado por la directora de USEC, María Angélica Zulic, conocimos la experiencia de transformación al interior de dos empresas que han aplicado la metodología de vivencia de los valores en el trabajo, que busca generar una cultura del cuidado de las personas.

En USEC, Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, creemos que las empresas están llamadas a ser comunidades de personas capaces de impactar positivamente en en los colaboradores y sus familias, desde una mirada que ponga a las personas en el centro y el bien común en el horizonte. La relación colaborador – empresa no es solo contractual. Se ha evidenciado la trascendencia de entender la empresa como una comunidad de personas, comprometida con sus colaboradores en todas las dimensiones. 

En este Café Con, realizado el 18 de agosto, Día de la Solidaridad, en honor de nuestro fundador, San Alberto Hurtado, la directora de USEC, María Angélica Zulic, conversó con Pablo Medina, fundador y gerente general de Inmobiliaria Fundamenta, y Enrique Cruz, Presidente Ejecutivo de Cruz y Dávila (CyD). El encuentro, titulado “La empresa al cuidado de las personas: Una ganancia para todos”, contó con la asistencia de 171 personas, quienes pudieron conocer la experiencia de transformación al interior de dos empresas que han aplicado la metodología de vivencia de los valores en el trabajo, que busca generar una cultura del cuidado de las personas.

Poner a Dios al interior de la empresa

El fundador y gerente general de Fundamenta, Pablo Medina, compartió cómo surgió su preocupación de llevar a Dios a la empresa, de manera que se promueva el cuidado de las personas. Relató que nace del libro The Business Card, de Steve O. Steff y Peter Freissle, que narra la historia de este empresario sudafricano, que después de una situación existencial quiso llevar a Dios dentro de la empresa, lo cual lo movió a fundar His Way At Work (HWAW). 

Siguiendo ese ejemplo, buscó aplicar el cristianismo en el día a día en la compañía, para lo cual invitó a “ver el amor de Dios, somos testigos del amor de Dios. Lo fundamental, más que los valores, es ser testigos del amor de Dios, esto es lo que Pablo trata de llevar a Dios en la empresa y que la gente pueda experimentar el amor a Dios y conocerlo”. En el caso de su empresa, señaló que “Fundamenta es una empresa innovadora y moderna, pero lo que le da sentido a la empresa es poner a Dios en el centro y hacer feliz a los trabajadores y personas. La tarea que se hace desde el directorio hacia las personas no es delegable. El empresario debe ser empático y ponerse en el lugar de las personas”.

Para esto organizan un Comité de cuidado, que busca acompañar integralmente a los colaboradores; se realizan Talleres de valores en las obras de construcción, y de hábitos y virtudes para los trabajadores; cuentan con la celebración de la misa a cargo de un capellán; y ofrecen diversos beneficios para sus colaboradores. Señaló que los talleres de valores producen en las obras “grandes cambios, donde hay individualismo y varios grupos, empieza a armarse comunidad y compartir experiencias. Hay más lealtad, más unión entre la jefatura y los subordinados. Algo simple como almorzar todos juntos y la gente se siente más humanos. Dejan de ser un RUT y pasan a ser personas. Se genera una convivencia”. 

Una forma de concretar el propósito

Enrique Cruz, Presidente Ejecutivo de CyD, explicó que su propósito organizacional “es contribuir al progreso sostenible de Chile y el mundo, mejorando la calidad de vida de las comunidades y dejando huella en las personas. El sentido de una empresa debe tocar a los colaboradores y a las personas del exterior. Una empresa de profesionales es solo una empresa de personas en un mundo de personas. Se debe pensar en cómo trascender, pensar en las personas”.

De esta manera, el resultado se da por la suma del conocimiento con las habilidades, multiplicadas por la actitud, indicó.  “Tocando el corazón, las dificultades se viven distinto. Aumenta la felicidad y el compromiso, las personas se mueven por mejorar su experiencia, por crecer humanamente. Mejores personas que crecen en lo técnico y humano. Ver una empresa valiente, en la calle, las cárceles, las instituciones, la gente, en la justicia, el amor y la misericordia con los que están mal y dar un trabajo feliz”, profundizó.

“Hoy en día tenemos un llamado potente a vivir esto en nuestra empresa. Demos la posibilidad que la gente que trabaja con nosotros crezca en su corazón, crezca como persona, descubra que en este mundo con dificultades se puede ser feliz, que la plata no lo es todo. El sentido principal de la vida es que somos personas que lo único que nos hace felices es vivir y explotar nuestra capacidad de amar. Si nosotros generamos eso en nuestra empresa, la empresa va a volar y la sociedad va a cambiar”, resaltó. 

“Vamos por un Chile mejor y comprometámonos a través de esta metodología. Desterremos los conceptos de dejar los beneficios en un bienestar o que la responsabilidad social la hago a través de una fundación afuera de la empresa. La responsabilidad social háganla adentro, con sus colaboradores, porque la responsabilidad social no sólo transforma a quien la recibe, siempre piensen que para ustedes puede ser mucho más valioso la transformación de los propios colaboradores que cambian su vida cuando viven la responsabilidad social desde dentro de la empresa, entre medio de la pega del día a día”, concluyó el Presidente Ejecutivo de CyD.