Francisca Valdés y Carolina Eterovic: Liderazgo femenino: fórmulas para avanzar
La existencia de cuotas para asegurar la representación de las mujeres en cargos de poder -sean estos a nivel político, legislativo o empresarial- nos pareció por muchos años un camino equivocado, forzado.
El argumento que defendimos fue que los altos cargos directivos debían alcanzarse por méritos propios. Creíamos que el contar con espacios de privilegio no ayudaría, en el largo plazo, a que las mujeres ascendieran en sus carreras en igualdad de condiciones. Sin embargo, hecho este diagnóstico, veíamos la necesidad de visibilizar la importancia del aporte de la mujer a la sociedad. Contar de manera más pública los logros que alcanzaban, a fin de que se valoraran con más ímpetu sus capacidades y su tremendo aporte al país. Es por ello que desde hace 14 años Mujeres Empresarias y “El Mercurio” distinguen a las 100 Mujeres Líderes de Chile.
Es un hecho que hemos sido exitosas relevándolas, y, gracias al premio, vemos cada año a más mujeres liderando desde diferentes áreas que aportan al desarrollo social y económico del país. Pero hoy, con mucha agua corrida bajo este puente, nos atrevemos a decir públicamente que tal vez haya que dar un paso más allá. Visibilizarlas ha sido, indiscutidamente, un aporte. Pero no ha dado los frutos esperados y el avance es muy lento o casi nulo. Tal vez fue una ingenuidad creer que la globalización y la apertura de la sociedad en los más amplios temas llevarían, naturalmente, al ascenso de las mujeres a altos cargos al interior de las empresas o los poderes del Estado. Un reciente informe del World Economic Forum sobre igualdad de género sitúa a Chile en la posición 73 de su ranking global. Sobre nosotros están Nicaragua (12), Bolivia (22), Ecuador (33), Argentina (35) y Colombia (42). Debajo de nuestro país están Venezuela (78) y Brasil (85), para mirarnos en un contexto latinoamericano. Ciertamente, no estamos aquí ante ninguna buena noticia.
Es por ello que, sin culpa, creemos que es necesario forzar los mecanismos de llegada de las mujeres a los cargos de liderazgo en las empresas. Tres son las propuestas que nos gustaría poner sobre la mesa. La primera es que se les proponga a las empresas del IPSA, por un período de tiempo y como impulso inicial, que un porcentaje de su directorio sea femenino. Sabemos que hay mujeres altamente calificadas para ello.
En segundo término, proponerse la búsqueda de talento femenino, eliminando barreras que les impiden a las mujeres ascender. Por ejemplo, a fin de cumplir con los requisitos que exigen las AFP para nombrar a sus directores se pide tener experiencia previa como director de una sociedad anónima abierta. En el caso de las mujeres, sugerimos alivianar temporalmente esta cláusula, a fin de darle tiraje a la chimenea y permitir que una buena cantidad de ejecutivas que ya están en la alta dirección de empresas lleguen a los directorios para ganar esta experiencia que, de lo contrario, no tendrán jamás, a diferencia de sus pares hombres que ya están ahí.
En tercer lugar, y ya por cierto de manera voluntaria, sería interesante que los dueños de empresas que no cotizan en bolsa promovieran para sus directorios a mujeres para la próxima renovación de sus mesas.
Por último, un incentivo tributario que premie y estimule a empresas que tengan un porcentaje de mujeres en sus directorios nos parece que puede ser un compromiso con la causa por parte del Estado.
Nuevas y mejores ideas pueden nacer en el camino. Lo importante ahora es poner el acento en que tal vez sea el momento de mover las tuercas en otra dirección si lo que queremos es contar con mayor representación femenina en la alta dirección. El talento se distribuye entre hombres y mujeres por igual y no nos parece que vaya con los tiempos quedarse sin el aporte de uno de ellos. ¡Queda planteado el desafío!
Francisca Valdés y Carolina Eterovic
Mujeres Empresarias
Publicación: El Mercurio, miércoles 2 de diciembre de 2015.
