07 Ene 2016

En 10 años, caen el optimismo y la confianza de los chilenos en las instituciones

La ciudadanía se ha vuelto más exigente en sus demandas, pero más realista en sus expectativas, según revela el único sondeo que da cuenta de la evolución social y cultural del país.  

Hacia fines de 2005 una ola de optimismo inundaba a los chilenos: el ingreso per cápita se había duplicado desde 1990 y la pobreza había caído de casi el 40% en 1989 al 14%. En 2005 se había inaugurado la Costanera Norte, primera autopista urbana de la capital y el Presidente Lagos -cuyo mandato gozaba de 60% de aprobación- anunciaba el summum de la modernidad: un nuevo sistema de transporte público para Santiago. Se empezaba a hablar del milagro chileno.

El recuento, hecho por Roberto Méndez, presidente de GfK Adimark, refleja el momento en que comenzó a realizarse en Chile la Encuesta Bicentenario, un estudio anual realizado en conjunto con la Universidad Católica, y que cuenta con el apoyo de “El Mercurio” y Canal 13, sobre cómo los chilenos se perciben a sí mismos, a su círculo cercano y a su país, además de las expectativas que tienen sobre su futuro.

Relaciones familiares

El año pasado se dio a conocer la décima versión de la Encuesta Bicentenario UC-GfK Adimark y ayer se lanzó el libro “Una mirada al alma de Chile 2006-2015”, una verdadera radiografía de las transformaciones sociales que ha experimentado el país en 10 años con base en este sondeo.

Y lo que se ve, sintetiza Ignacio Sánchez, rector de la U. Católica, es “un país menos optimista que hace una década y más realista en cuanto a sus posibilidades de progreso. Muy crítico de su entorno político, pero confiado en sus escasas, pero sólidas, relaciones sociales y familiares”.

Para muestra un botón: en 2006 casi el 60% de los chilenos creía que en 10 años -es decir hoy- seríamos un país desarrollado, y el 68% pensaba que el problema de la calidad de la educación estaría resuelto (ver infografía). “Un optimismo cercano a la euforia”, apunta Méndez.

En 10 años se han debilitado las relaciones de vecindad: el número de amigos cercanos bajó de 4,3 a 2,5 y el promedio de vecinos cuyo nombre se conoce disminuyó de 10,7 a 7,9 entre 2006 y 2013.

Y también ha caído la confianza hacia todas las instituciones del país (ver infografía) y aumentado la percepción de corrupción que emerge en 2015, con el 80% de los encuestados que opina que Chile es un país corrupto.

Una mirada amplia

Estos aspectos, además de otros elementos clave de los cinco ejes del libro -Identidad, Sociedad, Institucionalidad, Familia y Religión-, se abordaron en un panel de conversación integrado por el director del diario “El Mercurio”, Cristián Zegers, y el director ejecutivo de Canal 13, Cristián Bofill -ambos medios patrocinadores de la encuesta-; el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UC, Eduardo Valenzuela, y el abogado y analista político Jorge Navarrete.

A juicio de Zegers, la percepción de corrupción surge cuando los países comienzan a disfrutar de un mayor desarrollo y se explica por “el acelerado crecimiento que tuvimos como país y la mayor transparencia que hoy existe, incluyendo la Ley de Transparencia, que dio acceso a información que antes los ciudadanos no tenían”.

Coincide Bofill, para quien el escenario es menos fatalista de lo que podría pensarse. “El progreso económico obtenido en los últimos años ha desatado un nuevo tipo de demandas, más asociadas a la transparencia, igualdad de oportunidades y libertades públicas”. Esto, añade, ha hecho que los chilenos exijan cada vez más a sus instituciones, para ponerse en línea con los cambios que ha generado el progreso del país en muchas áreas.

Dos serían los puntos de quiebre que llevaron a la caída del optimismo de los chilenos en la última década, en opinión de Méndez: “La crisis financiera de 2008-2009 y la crisis social de 2011, año en que surge inesperadamente el movimiento estudiantil, se destapa la crisis de La Polar, sembrando sospecha hacia el mundo empresarial, y emerge el caso Karadima”.

Esfuerzo personal

Pese a la desconfianza en las instituciones, la encuesta revela también aspectos positivos en la percepción del círculo cercano y el esfuerzo personal.

Entre 2008 y 2015 aumentaron de 40% a 47% quienes describen su relación de pareja como muy feliz y el 76% dice estar satisfecho con su relación de pareja y con la relación con sus hijos.

Asimismo, los chilenos han vivido una movilidad social impulsada en gran medida por el esfuerzo individual y una percepción de que es la educación -y no los beneficios fiscales- la palanca para el progreso, destaca Eduardo Valenzuela. “No hay un populismo de masas importante, ni una clase media demandando que todo sea gratuito”, señala.

Cómo seguirán cambiando las percepciones y opiniones de los chilenos podrá saberse durante los próximos cinco años, luego que se haya renovado por ese período la unión de las instituciones que llevan adelante la Encuesta Bicentenario UC-GfK Adimark.

Los datos de estos 10 años estarán además disponibles en www.encuestabicentenario.cl para quienes quieran analizarlos.

”Reconforta que la familia continúe siendo altamente valorada como red de apoyo, espacio de actividad social y ambiente de satisfacción”. IGNACIO SÁNCHEZ Rector Pontifica Universidad Católica de Chile.

”El optimismo se ha esfumado. En 10 años los chilenos perdieron muchas de las expectativas que alimentaban cuando se aproximaba el Bicentenario”. ROBERTO MÉNDEZ Presidente GfK Adimark

 Iglesia Católica desafiada

La tasa de declive de la religión católica en una década es la más acelerada de toda América Latina, indica Eduardo Valenzuela. Dos factores han contribuido a que haya bajado de 70% a 61% quienes la profesan: la secularización (sube de 12% a 20% quienes se declaran ateos o sin religión) y la alta presencia de las iglesias evangélicas (de 14% a 16%). En ningún otro país de Latinoamérica se da este patrón, en que ambos factores están presentes desafiando a la Iglesia Católica, señala el sociólogo.

Vida familiar

“A nivel familiar, el cambio más notable es la aceptación creciente de la convivencia, aun con hijos de por medio, y la caída en la visión del matrimonio como una unión indisoluble”, destacó Eduardo Valenzuela. Para Jorge Navarrete esto es señal de una sociedad más liberal y un signo positivo, pues “habla de que las uniones permanecen más por lealtad mutua que por ritos o ‘porque así lo prometí'”.

El antes y después en una década

Vecinos en la región

El 30% de los chilenos rechazaba en 2006 darle a Bolivia salida soberana al mar y beneficios económicos para exportar sus productos. Y el año pasado, el 49% compartía esa opinión.

Movilidad social

Hace ocho años, el 47% consideraba que su nivel de ingreso era mucho mejor comparado con el de sus padres cuando tenían su misma edad. En 2015, esa opinión la compartía el 60% .

Confianza

Aunque el 80% de las personas en 2015 sostenía que Chile es un país corrupto, quienes piensan que se puede confiar en la mayor parte de las personas aumentó de 12% en 2006 a 23% en 2015.

Familia

En 2006, el 54% opinaba que las parejas que conviven deberían casarse al decidir tener hijos, cifra que cae a 26% en 2015. Y quienes piensan que el matrimonio es para toda la vida bajó de 77% a 51%.

Religión

Entre 2007 y 2015 bajaron de 36% a 25% quienes están de acuerdo o muy de acuerdo en que se debería tomar más en cuenta a la Iglesia Católica en las decisiones públicas.

Publicación: El Mercurio, jueves 7 de enero de 2016.