02 Sep 2015

El triángulo de la (des)confianza

La confianza es la base de la relación humana en sociedad. Construirla requiere muchos años y décadas de señales y acciones, y perderla es más fácil de lo que quisiéramos. Los últimos escándalos que han salido a la luz pública han remecido a nuestra sociedad y han deteriorado la confianza de los ciudadanos en el mundo político, empresarial y también en las instituciones.

La confianza es la base de la relación humana en sociedad. Construirla requiere muchos años y décadas de señales y acciones, y perderla es más fácil de lo que quisiéramos. Los últimos escándalos que han salido a la luz pública han remecido a nuestra sociedad y han deteriorado la confianza de los ciudadanos en el mundo político, empresarial y también en las instituciones.

Chile tiene una economía que se ha ajustado sanamente a las nuevas condiciones internacionales y a la caída del precio del cobre. Sin embargo, hoy crece a tasas más bajas de lo deseado y la inversión privada no repunta, en medio de un complejo panorama externo. Es en este escenario donde los “espíritus animales” -concepto acuñado por el economista John Maynard Keynes para explicar cómo las percepciones o motivaciones no racionales pueden influir en el comportamiento de la economía- se ven afectados por el deterioro del triángulo de la confianza, compuesto por empresarios, el mundo político/gobierno y la sociedad.

Instituciones más débiles y un sistema político más cuestionado son un cóctel peligroso para nuestra democracia y para mejorar la vida de los chilenos.

Perder la confianza no es gratuito. Estudios a nivel mundial muestran que una menor confianza implica menores niveles de crecimiento. No es posible tener un crecimiento económico sustentable, un mercado de capitales más saludable y un ambiente de negocios que favorezca la inversión si la desconfianza y el desprestigio de las instituciones abundan entre los agentes económicos y la ciudadanía.

Esta mala percepción de la población dificulta la relación entre el gobierno/sistema político y el empresariado, ya que cualquier acercamiento puede ser visto como un deseo de tomar ventaja de poder en desmedro del bien común. Esto hace extremar posiciones para evitar cuestionamientos. A esto se suma la incertidumbre mundial y la inquietud que generan las necesarias reformas estructurales que modifican la cancha donde jugamos.

En este complejo escenario, no ayuda plantear falsos dilemas de que con reformas no hay crecimiento, extremar el debate y señalar, por ejemplo, que la reforma laboral es antipersonas y antilibertad. Tampoco contribuye minimizar la importancia del crecimiento en el desarrollo del país y caer en el voluntarismo de creer que todo se puede hacer al mismo ritmo sin importar las nuevas circunstancias.

En cambio, es un aporte sincerar el escenario económico en que hoy está Chile, simplificar y precisar la reforma tributaria, intercambiar ideas en espacios como la Comisión de Educación y el “Chile Day”, y poner el foco en el crecimiento económico.

Lo anterior no es suficiente: se deben impulsar acciones que aumenten la transparencia en nuestra sociedad, y sancionar a quienes realicen acciones reñidas con la legalidad. Retomar la credibilidad de la sociedad requiere priorizar la agenda de probidad y transparencia que actualmente se encuentra en el Congreso. Transparentar y regular la relación entre el dinero y la política es fundamental.

Es urgente trabajar por mejorar la relación de confianza de este triángulo de relaciones y así crear un mejor clima en el país. La ruta hacia un mayor crecimiento, un desarrollo más inclusivo y una sociedad más justa está plagada de momentos de mal tiempo. Uno de esos momentos está presente y es la hora de demostrar como país que el barco es sólido, que puede enfrentar estas circunstancias y que su tripulación está dispuesta a poner más de su trabajo hasta que el mal tiempo amaine.

En medio de una nueva celebración de nuestras Fiestas Patrias, sin negar nuestras convicciones, debemos ponernos en los pies de quienes están en los vértices opuestos de este triángulo, de forma de ver cuáles de nuestras acciones ayudan a retomar las confianzas mutuas, y así ayudan al desarrollo integral de nuestro Chile.

Alejandro Micco, Subsecretario de Hacienda.


Publicación: El Mercurio, sábado 19 de septiembre de 2015.
Foto: chilecont.cl