“El Papa está enseñando a los empresarios un nuevo estilo de liderazgo”
Así lo señaló el ahora ex director de USEC, Darío Febre, quien deja nuestra institución para emprender un nuevo desafío laboral en México.
En esta entrevista, nos habla de su paso por USEC, su visión sobre el rol que deben ejercer los directivos y ejecutivos en las organizaciones, además del mensaje que nos entrega el Papa Francisco, alineado perfectamente con lo que hoy debe proyectar la empresa en la sociedad.
Destacó por ser uno de los directores más jóvenes de nuestra institución, asimismo, impulsó la creación del círculo joven de USEC, el que hoy está compuesto por 8 miembros provenientes de diversas áreas pero con una motivación común: darle un sentido a su vocación impulsando los valores cristianos en su lugar de trabajo.
En esta línea, Darío Febre, quien es de nacionalidad argentino, ha construido un camino profesional apegado a una convicción: misionar junto a su vocación cristiana en el mundo laboral. Él se tituló de Contador Público en la U. de Argentina, inició su carrera profesional en el sector energético en 1997, ocupando diversas posiciones tanto en el sector privado como en el público. Desde el año 2006, formó parte del grupo internacional GDF SUEZ, ahora llamado ENGIE, desempeñando funciones en Argentina, Bolivia, Perú, Colombia y Chile. Hoy, el turno es de México, donde parte como Director Corporativo de Desarrollo de Negocios en esta filial.
Paralelo a este camino, es que iniciamos esta entrevista preguntando por sus participación en instituciones como USEC, tras iniciar su membresía como persona en 2013, y posterior a ello, convertirse en director en la presidencia de Bruno Baranda.
1-. ¿Cuál fue la principal motivación que te llevó a integrar USEC?
En paralelo a mi desarrollo profesional y dada las inquietudes que estaban aflorando en mí, busqué tras terminar la universidad, un grupo donde comenzar a aprender y compartir las realidades que me estaban tocando vivir a nivel profesional, con mi vocación cristiana. Asimismo, mis obligaciones laborales no me permitían ir a misionar a lugares alejados. Era tiempo de misionar en el lugar de trabajo. Encontré, primero en ACDE Argentina (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa) y luego USEC Chile, un ambiente de reflexión sobre la aplicación de los valores cristianos en la empresa, y un lugar donde poder llevar adelante una actividad misionera distinta.
2-. Si bien la visión de USEC es Iluminar la conciencia empresarial para que sus líderes promuevan una sociedad más humana, justa y solidaria. En esta línea ¿Qué cualidades consideras que hoy debieran tener, tanto los empresarios y ejecutivos como los profesionales de toda orden, para contribuir desde su misión con el desarrollo integral de nuestra sociedad?
En primer lugar, tener la habilidad de analizar las situaciones y tomar decisiones considerando, cada vez más al prójimo (llamados “stakeholders”). Siguiendo con Lautaro Si, incluir la dimensión ambiental, cuidando la casa de todos, y la creación de bienes y servicios útiles para el mundo actual. Por otro lado, hay que tener los pies sobre la tierra, la mente y el corazón bien conectados, y finalmente, no descuidar, como empresarios cristianos, la coherencia entre nuestra fe cristiana y nuestra forma de llevar el día a día en la empresa.
3-. Tras tu paso por Chile ¿Cómo ves hoy el rol de la empresa ante las distintas reformas que se están impulsando en el país? Asimismo, ¿cuál debiera ser el aporte de USEC ante esto?
En mi opinión, la empresa tiene un rol fundamental: generar empleo y valor en la sociedad. Sin empresas rentables, que proveen bienes y servicios a la sociedad y que dan trabajo (y pagan por él), no hay sociedad que pueda crecer. Ejemplos de estancamiento y pobreza abundan en países donde el Estado pasó a hacer de todo en la sociedad (disfrazándose también de empresario).
Creo que hoy vivimos en Chile un ambiente tenso, con una sociedad que no valora al empresario (pero sí al emprendedor, raro, no?). Por ello, creo que es importante que USEC tome un rol activo en la defensa de un núcleo de consensos básicos: justa relación empleador-empleado, impuestos equitativos y razonables que mejoren la competitividad de Chile, educación de calidad que promueva la capacitación técnica continua y que sirva de “escalera” para el progreso social, la transparencia en la política y su financiamiento, y salud de calidad, especialmente basada en la prevención. No puedo dejar de mencionar, como punto inicial del cristiano, la defensa de la vida desde la concepción.
4-. Finalmente ¿Cómo visualizas los mensajes del Papa y el estilo de liderazgo que ha demostrado como inspiración para aquellos líderes que por ejemplo se desempeñan en la empresa?
Tenemos que saber separar el discurso del Papa de aquellos temas y posiciones del Dogma y la Fe con su opinión, muy valorada, en otros aspectos. Debe ser una de las primeras veces que un Papa aborda tantos temas con una lucidez impresionante y repercusión mundial, quizás magnificado por las comunicaciones globales. A los empresarios nos están enseñando un nuevo estilo de liderazgo. Hacia el exterior de su “organización”, un mensaje claro, especialmente transmitido con el ejemplo, donde aborda temas que la sociedad le pide, sin escaparles.
Mantiene un nivel de diálogo alto con la sociedad, escucha sus reclamos, está cerca de todos. Y al interior de su organización, la creación de “task forces” o grupos de trabajo multidisciplinarios para hacer los cambios organizativos que requiere la Iglesia, a veces teniendo que marcar de manera más fuerte el camino a seguir, la estrategia, nuestros Dogmas de Fe. ¿No es algo para aplicar en nuestras empresas?
5-. Como ya ex director de nuestra institución ¿Cuál es la invitación que harías a quienes creen en el potencial de la empresa como motor para alcanzar un crecimiento integral, pensando en el bien común de la sociedad?
¡Que se animen a hacerlo público! que se sumen a USEC, que dediquen parte de su tiempo a promover estas ideas en su ámbito. Si no tomamos un rol activo en la sociedad, estén seguros que le dejamos el lugar libre a quienes tienen otros intereses, la mayoría de las veces, particulares pero enmascarados.
