02 Sep 2021

“Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos” – P. Hugo Tagle

El evangelio de este domingo nos presenta el milagro de la curación de un sordomudo. A través de él, se nos muestra la liberación a que lleva el contacto con Cristo y los efectos que provoca el separarse de Dios. Como el sordomudo, quien está lejos de Dios no puede hablar ni escuchar. Jesús libera de las ataduras del pecado. Tanto así, que luego de su curación, todos quienes acompañaban al hombre sanado, proclaman el bien realizado: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

Se nos muestra aquí la presencia de un Dios cercano que camina entre la gente, toca al enfermo, habla con él; un Dios que escucha a su pueblo y le comprende y atiende. Por eso los conocidos de aquel sordomudo se atreven a llevárselo para que lo cure, porque saben quién es Jesús y que no les va a ignorar en su intento de ayudar a aquel enfermo. Ese es el mismo Cristo al que nosotros conocemos y al que servimos. Jesús sigue caminando entre nosotros, nos toca, se acerca a nuestro dolor, se compadece de nuestros padecimientos, nos escucha y atiende nuestras súplicas.

Este sordomudo no busca solo a Jesús. Fueron sus conocidos quienes lo llevan a Él. El milagro de hoy fue posible solo porque “otras personas” llevaron al sordomudo hasta donde estaba Él; se lo presentaron y “pidieron por él”, “intercedieron por él ante Jesús”.

Se nos invita a ser como aquellos hombres que llevaron al sordomudo a Jesús; no esperaron a que él se lo pidiera, les bastó saber que Jesús pasaba para presentárselo y así lo salvaron de su incomunicación. Llevemos a Jesús a todas aquellas personas que conocemos y sabemos que necesitan de Dios, que necesitan experimentar Su misericordia en sus vidas.

La aparente desobediencia ante el mandato de “callar” no es tal: es más bien el gozo por la experiencia de la salvación que ha llegado. “No podemos callar lo que hemos visto y oído”, dirán los apóstoles. Ayer como hoy, quien ha conocido a Cristo y se ha sentido sanado por Él, no lo calla; quien ha sido liberado de su silencio, lo proclamará a los cuatro vientos.

Los testigos proclaman con fuerza: “Todo lo ha hecho bien”. Es un eco de Gn 1,31, la última frase del relato de la creación: «Vio Dios que todo estaba muy bien». Jesús es Dios creador, que ha venido a rehacer esta creación enferma y a restablecer al hombre en su condición de señor de la creación.

En este mes de la patria, se necesitan hombres y mujeres que sepan comunicarse, que digan a todos a través de sus vidas que ese Cristo que salva, regala vida, acompaña, acoge y alienta, es real. El evangelio es una invitación a anunciar el gozo y alegría del Señor “que todo lo hace bien”. ¡Bendecido mes de septiembre!