11 Dic 2020

Testigos de la verdadera luz – P. Osvaldo Fernández de Castro

Al principio de la creación, cuando Dios crea la luz, vio que esta era buena. Desde entonces, la luz siempre será reconocida en la escritura como un símbolo de lo positivo y lo bueno. San Juan retoma este simbolismo en su evangelio y presenta la venida de Cristo al mundo como el surgimiento de la nueva luz.

El evangelio de esta semana presenta a Juan Bautista como el testigo de la verdadera luz: Cristo. Juan vio lo mismo que todos, la persona de Jesús, pero es capaz de ver interiormente, de una forma distinta, más allá de lo que todos ven. Esta es la experiencia de Dios, la mirada del Espíritu. Y conduce a todos hacia esta luz. Al punto que su tarea será mostrar la luz y él mismo desaparecer. Se reconoce como la voz, la cual es un instrumento para transmitir la palabra. Ésta última queda, mientras la voz desaparece…

La pronta celebración de la venida del Señor en esta Navidad adquiere hoy especial significación. Vivimos un tiempo en que pareciera no vemos con claridad por la complejidad del tiempo: exigencias económicas, ritmo ajetreado, urgencia de las ocupaciones laborales, problemas sociales, y qué decir de los efectos de la pandemia… La confusión en que nos movemos nos ha hecho acostumbrarnos a vivir en una penumbra, que nos hace centrarnos en nosotros mismos, perdiendo la perspectiva real de la vida. La invitación es a pasar hacia la luz que Cristo trae y, como el bautista, ser nosotros también instrumentos para que otros puedan verla y experimentarla.