06 Ene 2017

Soledad Neumann – ¿Cómo y hacia dónde vamos?

Si bien creo que el funcionamiento de la institucionalidad vigente y el proceso actualmente en curso se deben respetar, incluyendo los plazos de investigación, análisis, deliberación y sanciones que puedan derivarse de este caso, me parece que no por eso podemos hacer la vista gorda ante una conducta que es del todo inadecuada. Porque la colusión, en sí misma, empaña la enorme contribución que hacen las empresas al crecimiento del país y al desarrollo de la sociedad, exacerba la desconfianza de los ciudadanos en el mundo empresarial y pone en tela de juicio el funcionamiento del mercado como tal.

Este tipo de actuaciones eclipsa de manera importante la imagen y labor de tantos empresarios, ejecutivos y emprendedores que se esmeran, día a día, por hacer las cosas bien. Todos ellos son personas que están conscientes de que la misión empresarial es una noble vocación y que, por lo mismo, se preocupan de producir bienes y servicios que verdaderamente contribuyen a mejorar la calidad de vida y bienestar de las personas; trabajan para construir ambientes laborales subsidiarios en los que promueven una gestión basada en la autonomía y la confianza; y definen incentivos que se centran en el mérito de un trabajo bien hecho, con apego a la ética y a los valores institucionales, más que al cumplimiento de metas únicamente económicas.

Son instancias como éstas las que ponen en juego el talante ético de las personas y constatan que no basta tener profesionales con alta capacidad técnica, porque más importante aún es que cuenten con una formación valórica y ética irreprochable, que no haga tambalear la reputación corporativa de la empresa a la que pertenecen.

A la vez, malas prácticas como la colusión confirman la importancia de que existan instituciones como USEC, cuya razón de ser se fundamenta, justamente, en promover una gestión empresarial centrada en el respeto a la dignidad humana y la búsqueda del bien común. Es así como nuestra misión –que se resume en la aspiración de humanizar la sociedad desde la empresa– está más vigente que nunca. Esto nos motiva a seguir trabajando para poder erradicar estas conductas y para que quienes tienen la responsabilidad de dirigir empresas, recuerden siempre que el primer objetivo de cualquier organización es servir al desarrollo, crecimiento y bienestar de la sociedad.

Soledad Neumann R., Directora Ejecutiva USEC

Publicación: La Segunda, miércoles 4 de enero de 2017.