29 Oct 2021

Qué país tendríamos si hubiésemos cumplido los mandamientos

He escuchado en varias ocasiones a muchas personas quejarse de que la fe católica es un conjunto de restricciones que le impiden al hombre ser libre. Cada día me convenzo con más fuerza que cada NO de los mandamientos son un gran SÍ al ser humano, a los demás, a la comunidad y al medio ambiente. 

Es cosa de pensar por un minuto qué país tendríamos si todos hubiésemos cumplido los mandamientos. Sería otro país, por cierto mucho más bello, más justo, más amable y fraterno. No cumplir los mandamientos no es otra cosa que una ausencia de amor, es decir de entrega hacia los demás desde el horizonte último que es Dios. 

Mientras en Chile se está escribiendo una nueva Constitución que regula las relaciones entre los ciudadanos, Dios escribe una Carta Magna donde el fundamento último de las relaciones humanas es el amor. Allí está el resumen de una vida plenamente vivida, rica en humanidad y gestora de una comunidad fraterna y solidaria.

Es muy difícil fundar una sociedad como la que todos anhelamos si no reconocemos el mandato de Dios de no matar, no robar, no mentir, no levantar falso testimonio, no desear la mujer del próximo. Todas estas acciones son la negación misma de la vocación fundamental del hombre y de la mujer a amar y ser amado. 

Tal vez pueda ser una gran oportunidad para que todos los chilenos, en un auténtico y genuino afán de reconciliarse y de emprender el camino de la paz, podamos reconocer aquello que ha dañado a la comunidad en todos los aspectos de nuestra vida, pidamos perdón y reparemos el mal causado. Ese gesto de humildad y de genuino amor puede ser el inicio de una sociedad que con orgullo le dejaremos a las futuras generaciones.