Preparemos el camino al Señor – P. Hugo Tagle
En este segundo domingo de Adviento entra en escena san Juan Bautista, quien nos invita a “preparar el camino al Señor” y a una conversión ante su venida. Tres puntos se destacan en el pasaje del evangelio de san Lucas.
Primero, la precisión del momento histórico en el que la Palabra vino a Juan Bautista para que este comenzara su misión profética. Nos recuerda a Dios encarnado en la historia, que es nuestra propia historia. Es un signo claro de inserción en la realidad.
Segundo, Juan Bautista recorría las comarcas predicando la conversión para acoger la salvación. Conversión es compartir con los demás a nuestro alrededor la esperanza de que otro mundo es posible y de que las cosas pueden ser de otra manera, conforme al plan de Dios.
Y tercero, la invitación a un diálogo más profundo con Dios. Orar, sobre todo, por la perseverancia de la Iglesia en este tiempo de difícil esperanza, tal y como Pablo recuerda en la carta a los Filipenses: “Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad…”.
La invitación del evangelio es a “todos”. San Lucas repite la palabra tres veces, dando a entender que la salvación es una oferta a toda la humanidad sin excepción. Cada cristiano está invitado a compartir la alegría del Señor que viene a su alrededor, en especial los más pobres y vulnerables.
En esta semana celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción y con ello el cierre del Mes de María, tan querido y celebrado a lo largo de Chile. Muchos visitarán santuarios marianos en esa fecha. Por la pandemia, no será posible la peregrinación a sus santuarios en la masividad que se ha dado en años anteriores. Pero visitemos espiritualmente alguno de sus santuarios o capillas para consagrarle nuestra patria a ella, sus necesidades, anhelos y dificultades.
Pidamos a la Santísima Virgen nos haga crecer en paz, respeto, justicia, sabiduría y buena convivencia. Rezaremos “Oh María, durante el bello mes que te está consagrado, todo resuena con tu Nombre y alabanza…”. ¡Bendecido tiempo de Adviento!

