06 Nov 2020

No es una forma de enfrentar la muerte sino la vida – P. Osvaldo Fernández de Castro

Este domingo el evangelio de San Mateo nos presenta una parábola escatológica que, siendo tan conocida, es bastante compleja de comprender: las vírgenes necias y las vírgenes prudentes. Entre otras cosas, nos desconciertan las vírgenes prudentes que no quieren compartir el aceite con sus compañeras. Seguir a Cristo consiste en cambiar la vida entera.

Para muchos la fe se trata de un inicio con el bautismo y un pensamiento antes de morir. Pero más que el buen morir, el verdadero desafío consiste en vivir en la plenitud que nos propone el Señor. Una vida malgastada no se puede reconstruir en el último momento y nadie puede prestar una parte de la propia vida a quien ha malgastado la suya.

Tenemos que sacar de nuestra cabeza que se trata de estar atentos ante la posibilidad de la muerte, pues no se trata de tener un poco de aceite en el momento final. No es una forma de enfrentar la muerte, sino una forma de enfrentar la vida. Por eso estas vírgenes no pueden compartir el aceite: el camino de la vida hacia la plenitud lo debe recorrer cada uno. Y éste se recorre no de forma aislada, sino con otros. Que quede claro: nadie recorre este camino por ti.