12 Mar 2021

La vida eterna – P. Osvaldo Fernández de Castro

El Evangelio de este domingo nos presenta unas palabras de Jesús bastante enigmáticas. El contexto es el diálogo con Nicodemo. Pero Nicodemo desaparece y Jesús queda dando un discurso, presentando una verdad fundamental: será elevado en la cruz. Pero dejémoslo claro desde el principio: no se trata de una exaltación bajo los criterios humanos. Isaías ya había anunciado que el siervo tendría éxito y sería honrado, exaltado y elevado como el cordero que es llevado al matadero. Para explicar esto, Jesús recurre a un episodio en el Sinaí, donde el pueblo es mordido por serpientes y Moisés pone una serpiente de bronce en lo alto, para que quien la mire quede curado. Así será elevado él. A los ojos del mundo, esto no es un alzamiento, sino una derrota. Pero a los ojos de Dios ésta es la glorificación de su Hijo, pues lleva el amor al extremo de darlo todo.

Esta es la clave para que comprendamos el misterio de la cruz: el don total de sí, el amor hasta el extremo. Esta es la propuesta de hombre ensalzado que debemos creer. Todos nos encontramos en medio de serpientes venenosas en el mundo que nos movemos. Es la cultura que te impide distinguir entre el bien y el mal, y te convence de considerar lo que te gusta como bueno. Pero también tenemos venenos interiores que arruinan nuestra vida, como lo es el afán por acumular, la avaricia, el poder, los celos, el rencor. Todo esto nos envenena por dentro. Quien nos cura de esto es el hijo del hombre exaltado en la cruz. La salvación nos viene de la decisión de hacer nuestra la propuesta de vida que nos viene dada en la cruz. Quien cree en esta propuesta tiene vida eterna.

No se trata de un premio futuro para los que hacen el bien, sino una realidad presente. No es esta vida biológica que dura hasta el infinito, sino que es la vida indestructible, es la Vida del Eterno. Él nos comunica a nosotros hoy esta vida. Para esto debemos alzar la mirada y ponerla no en el hombre propuesto por el mundo de hoy, sino en la propuesta de Cristo que dona su vida por amor.